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(11/08/2015) Muchas veces los hijos siguen el camino de los padres pero no tienen la formación, la inteligencia, ni la altura espiritual Y POLÍTICA para respetar la memoria del padre. Hay muchos casos notables pero quizás el más notorio es el de Jorge Rodríguez quien ha respaldado irrestrictamente todo este maremágnum de corrupción, lavado de dinero, inseguridad, inflación y escasez pretendiendo hacer ver que la responsabilidad no es de ellos, sino de un grupo extraterrestre que libra contra la revolución una guerra económica.

Cada vez más son las voces que se levantan desde todos lados. En esta oportunidad, colocamos la carta integra de Pancho Alegría, quien fuera militante de izquierda en los años 60 y amigo personal de Jorge Rodríguez, el revolucionario. Bien vale la pena la lectura de esta carta porque todos la entenderemos con la sola excepción de Jorge Rodríguez que ya está demasiado metido en las arenas movedizas de esta caótica revolución.

¡No Jorge Rodríguez esto no es lo que soñaba tu padre!

Me dolió y sorprendió profundamente oír las palabras del actual alcalde Jorge Rodríguez ante un auditórium de gente joven que milita en el proceso político que vivimos en Venezuela. Decir “…esto es lo que soñaba mi padre…”, con referencia y en el contexto que el “esto” corresponde a la gestión de gobierno que lidera la cúpula del PSUV de la cual él es elemento fundamental, responsable pues de lo bueno y lo malo de dicha gestión.

Me dolió porque la última vez que tu padre y yo soñamos juntos lo hicimos en la Cárcel Nacional de Maracaibo, detenido tu padre y yo de visita. Luego de tratar los temas políticos y fundamentalmente organizativos, cual era mi misión, hablamos de la familia, de amigas y amigos en común (de “El Mocho” Marrero que esta semana nos dejó Sembrando Luz), de anécdotas, situaciones embarazosas que daban risa y otras vaguedades para irremediablemente caer en el tema de cómo visualizábamos la sociedad que queríamos construir y por lo cual militábamos en el proceso revolucionario que nos hermanaba: fue la última vez que soñamos despiertos hasta que termino la visita. Si porque los revolucionarios íntegros, de razón y corazón, soñamos a cada momento acerca de las posturas a asumir en determinados momentos y las acciones que deberíamos tomar para encausar el proceso revolucionario que determina nuestra existencia.

Jorgito, tu padre nunca soñó en enriquecerse a costa del erario público una vez alcanzado nuestro objetivo fundamental: hacernos del poder político para liberar a nuestro pueblo del yugo opresor que aún nos domina. No calculó que por la adquisición de bienes para el Estado le quedasen pingues ganancias, que por facilitar irresponsablemente a las transnacionales y poderosos del país los dólares que recibimos producto de la renta petrolera le quedasen unos millonsuelos de los verdes sin que le pasara nada porque contaría con la complicidad del BCV, la Contraloría, la Fiscalía General de la República y la propia Presidencia de la República.

No Jorgito, si tu padre estuviese en estos momentos vivo fuese uno de los primeros detractores de este régimen que por desgracia se presenta ante el pueblo como “socialista” pero donde impera la corrupción, la obscenidad, la ineficiencia e ineficacia del cual tú eres parte fundamental. Tu padre tuviese armando el equipo de mujeres y hombres dispuestos a dar el combate contra este gobierno, tu gobierno, no el del pueblo, el gobierno que aún soñamos despiertos las y los que quedamos militando en la misma causa de tu padre.

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Jorge Rodríguez, el revolucionario, el solidario, el humano, el poeta, el vergatario, el que prefirió soportar golpes de los eternos esbirros (Digepol y Disip ayer, Sebin hoy) hasta el umbral de la muerte y no delatar a sus camaradas de lucha, ese camarada no podía haber soñado “esto”. Fe de lo que expreso pueden darla Carlos Lanz y El Catire Colmenares entre otros camaradas involucrados en el secuestro del agente de la CIA, Williams Nihaus; del silencio de Jorge dependía sus vidas y aguantó hasta la muerte.

No Jorgito, tu padre nunca hubiese podido convalidar la corrupción que rodea y es parte fundamental de este gobierno, no hubiese soportado la militarización que nos abruma, no estuviese pactando con el enemigo a espaldas del pueblo que vive honestamente de su trabajo. Ante la presente crisis tuviese al frente del movimiento obrero y otras expresiones revolucionarias del pueblo, agitando, convocando, organizando, enfrentando, militando en primera fila. Ese es el Jorge que lega a la juventud revolucionaria su convicción de lucha, el que conocimos y recordamos, tu padre, al que deshonras en su memoria al expresar que “esto era lo que él soñaba”.

Ante crisis menos severas de la que hoy nos abruma y golpea salvajemente al pueblo que vive honestamente de su trabajo tu padre y todo el movimiento revolucionario participó en “la lucha por la locha de la leche”,defendiendo el derecho a la alimentación que tiene nuestro pueblo; en la lucha por conquistar “la escala móvil de salario”, acciones que arrinconaron al gobierno de turno y lo obligaron a decretar la “homologación” de sueldos y salarios para el entonces movimiento gremial de vanguardia que constituían los docentes universitarios. Hoy, Jorgito, el gobierno del cual tú eres parte fundamental pues constituyes el cogollo dirigente tanto del partido como del ejecutivo, no sólo ha permitido el aumento de la “locha de la leche” porque ya acabo con las lochas y leche no hay sino que en contubernio con seudo gremialistas revolucionarios, militantes todos del PSUV, que han estafado las finanzas de las federaciones de trabajadores universitarios donde pululan, traicionaron al gremio y vendieron la “homologación” por un puñado de lentejas: lo que a sangre y fuego los trabajadores arrebatamos a los gobiernos de la IV República el gobierno de la V República se lo arrebata a los trabajadores. Eso, Jorgito no es lo que tú padre sonó.

Para no ser tan extenso, Jorgito, tu padre no hubiese asistido y mucho menos servido de anfitrión a la última fiestecita que la pasada semana protagonizó la sociedad roja-rojita que hoy disputa a la tradicional oligarquía criolla sus espacios naturales. Fiesta sufragada con dólares de la renta que pertenecía a todo un pueblo y le fue desfalcada por una burocracia y dirigencia política disfrazada de revolucionaria. El Defensor del Pueblo, uno de los asistentes que libo y degusto de las exquisiteces allí brindadas está obligado por Ley, por pudor y vergüenza, denunciar al anfitrión con nombre y apellidos, Jorgito, pues el bacanal se realizó con dineros del pueblo y él ocupa ese cargo para defenderlo no para celebrar con sus verdugos.

Al inicio de este escrito exprese que sus palabras me dolieron y sorprendieron, ahora al final del mismo le manifestaré que ya nada me sorprende de usted.

¡Viva la memoria de Jorge Rodríguez, el revolucionario!

¡Muera la infamia!

¡Sabino nos marcó el camino, me marcó el camino, nos marca el camino!

Pancho Alegría. Hijo de pueblo.

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