narcosobrinos

(28/11/2015) Según publica el Nuevo Herald, los denominados narcosobrinos de la primera combatiente estarían negociando un acuerdo para declararse culpables en virtud de que el caso montado contra ellos es sumamente sólido y la sentencia es casi un hecho independie de si los sobrinos se declaran inocentes o culpables.

La gran diferencia entre ambas opciones es que si se declaran inocentes, comenzaría un juicio abierto a la prensa y opinión pública donde la parte acusadora, en este caso la Corte Federal de NY, presentaría las pruebas que dispone y la sentencia sería muy dura porque, según se comenta, las pruebas son muy sólidas.

En caso de declararse culpables, los sobrinos deberían colaborar en las investigaciones que por narcotráfico se le siguen a varios militares y funcionarios del gobierno de Venezuela . Bajo este escenario, posiblemente Efraín Antonio Campo Flores y Francisco Flores de Freitas, sobrinos de la primera combatiente de la revolución chavista, podrían acogerse a un programa de protección de testigos mientras colaboran desmantelando la red de narcotráfico que se insertado en las cúpulas del gobierno chavista.

Un acuerdo con la fiscalía podría conducir a una pena mucho menor, pero los testimonios y los datos que deben ser brindados bajo los acuerdos de cooperación deben ser muy valiosos, dijo una de las fuentes que habló bajo condición de anonimato.

“El caso que tiene la fiscalía contra los acusados es sumamente sólido. Tanto así que ellos están convencidos de que no necesitan una admisión de culpabilidad para conseguir una sentencia. De manera que lo que tienen los acusados que brindar tiene que ser substancial para que ellos puedan conseguir el acuerdo”, dijo la fuente con acceso a los detalles del caso y que pidió no ser identificada.

“Ahora lo van a tener que decir todo. En los próximos días, ellos van a entrar en un proceso de armar todo un inventario del tipo de detalles que ellos pueden aportar para entonces allí proceder con las negociaciones”, explicó.

Otra de las fuentes dijo que las posibilidades de que consigan un acuerdo va a depender de la capacidad de los jóvenes de inculpar a los jefes de la operación criminal de la que formaban parte, y de quiénes les suministraron la droga.

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Añadió que solo uno de los dos acusados había decidido declararse culpable desde un inicio, mientras que el otro quería ir a juicio.

No obstante, el segundo acusado cambió de opinión después de que sus abogados examinaran la extensa cantidad de evidencia que había sido acumulada en su contra y determinaran que saldría muy mal parado de ir a juicio.

Casi todas las conversaciones con ellos durante la operación encubierta fueron grabadas tanto en video como en voz

Los atribulados sobrinos de la pareja presidencial ya habían aportados detalles adicionales durante conversaciones que sostuvieron con agentes de la DEA después de que fueron arrestados a inicios de mes en Haití, al término de una operación encubierta de ocho meses donde los jóvenes fueron grabados en video negociando los 800 kilos de cocaína de alta pureza.

Al momento de su arresto, los jóvenes declararon que la droga pertenecía al presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, quien es investigado por las autoridades estadounidenses bajo sospecha de que encabeza el denominado Cartel de los Soles, organización criminal que monopoliza el narcotráfico en Venezuela.

Pero la versión fue desmontada rápidamente por los agentes, y los sobrinos presidenciales terminaron testificando que la droga pertenecía al gobernador del estado Aragua, Tarek El Aissami, quien también es investigado por las autoridades.

Observadores consultados han señalado que las autoridades han logrado armar un caso muy sólido contra los dos jóvenes.

“Es devastador”, señaló Félix Jiménez, quien llegó a ocupar el tercer puesto en importancia en la DEA antes de pasar a retiro.

“Casi todas las conversaciones con ellos durante la operación encubierta fueron grabadas tanto en video como en voz. Si fue una reunión, esa reunión fue grabada en video, si fueron unas conversaciones por teléfono, esas conversaciones fueron grabadas. El caso es sumamente fuerte”, explicó Jiménez.

Ante ese grado de evidencia, la única esperanza que podrían tener los jóvenes para reducir la condena sería cooperar con la fiscalía, para ayudar a enjuiciar a personas de mayor peso dentro de las operaciones de narcotráfico, dijo.

Noticiero Digital con Información de El Nuevo Herald

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