NICOLAS-MADURO

(24/12/2015) Lo que se produjo en Venezuela el pasado 6D es mucho más que una elección. Fue la firme decisión de los venezolanos de revertir  17 años de anomia y más de treinta de crisis, devaluación y deterioro. Yo espero que los nuevos diputados cumplan la encomienda de los electores que no es otra que reinstitucionalizar el país. Queda claro que si las expectativas de seguridad, calidad de vida y libertad quedan aplastadas por comunas legislando bajo “una mata de mango”‘, un TSJ anulándolo todo o un Ejecutivo pasándole por encima, lo que vendrá “es bolero” pero sin rocola, sin tequila y sin despecho…

Pedirle a los 112 diputados que no discutan su agenda y la conformación  de sus directivas, es lo que llaman “wishful thinking” (pensamiento ilusorio). Tampoco silenciar su plan de acción política es bueno. El tema parlamentario no será un asunto de hemiciclo. Es una agenda profundamente sensible que debe estar conectada con la calle. El momento es esencialmente ciudadano, fundamentalmente institucional, inevitablemente transparente y profundamente humano y libertario. La gente -rojos y azules- espera cambio. Y el cambio no se logra sigilosamente. Nadie espera que el Gobierno se siente a concitar con la nueva AN. Debería hacerlo. Le conviene. Es lo sensato para sobrevivir el 2016. Pero sabemos que el estilo revolucionario es arrollador, supremo y arrogante. Y su forma de gobernar no pasa por diálogos, ni concesiones. Mientras sientan que tienen el mando y el dominio de las masas (que lo perdieron y no lo quieren ver), su voluntad de permanencia hegemónica será su norte.  Nada nuevo bajo el sol por lo que nada diferente deben esperar los diputados electos de la MUD. Ante esta suerte de “negación psicótica de la realidad” (dixit Dra. Rosa María Zulueta), el Gobierno seguirá martillando como si aquí no pasó nada de nada el 6D/15. Nadie votó contra ellos. Nada han hecho mal. Hablan de que no invisibilizar a sus afectos pero de un plumazo burlan la voluntad de 8MM de venezolanos, designando en sus narices magistrados express y sesionando desde un jardín lo que no hicieron en un lustro.  Es un golpe al nuevo Parlamento.  Y no solo a los diputados electos, sino un golpe a la gente cansada de mendigar comida y harta de no encontrar un mínimo de respeto, de derecho y de dignidad. Ante esta negación obsesiva de la realidad, el Gobierno envía un lamentable mensaje antidemocrático: ¡no volverán, no legislarán, no controlarán, no interpelarán y en fin, no existirán! Ustedes llegaron porque el pueblo se equivocó.  Y como el pueblo no tiene derecho ni “a equivocarse”, pues olvídense de  amnistía, nulidad de tratados o rendición de cuentas, porque “en revolución” el Estado, es el Gobierno. Pues nada, kerosene a la candela.

Ante el escenario de marras a la nueva AN no le quedan sino dos escenarios: i.- Construir una agenda restauradora de la democracia y del Estado de Derecho, promulgando la amnistía, reordenando los poderes públicos, la seguridad ciudadana y las cuentas, y  ii.-Emplazar la defensa institucional del Estado y la CBV a los ciudadanos y a las FFAA. Esta ruta que no es más que hacer despertar al Gobierno de su embriaguez esquizoide de poder. Y esta convocatoria no puede ser instada por una nueva AN sumisa que “juegue a la política de convergencia nacional” al estilo transición chilena pos-Pinochet… Aún no salimos del gendarme. Si bien es cierto que el consenso sería lo ideal (la mayoría quiere paz, estabilidad y entendimiento), lo que ha demostrado el Gobierno es insolencia. Una profunda inmadurez política, un peligroso delirio y una violenta prepotencia, que chantajea y manipula a los funcionarios públicos  y convoca la toma de calle para enfrentar una quimera “guerra económica”. Lo cierto es que quien declara la guerra al 6D/15 y al 5E/16, es el Gobierno azuzando una hecatombe ciudadana donde quien pierde y se hace ingobernable es él.  No es cierto que cuenten con la fuerza institucional ni los recursos  para seguir tomando el camino de la conflictividad. Lo cierto es que desmantelar la nueva AN conducirá a una nueva crisis sociopolítica sensiblemente tocada por lo económico, donde el más vulnerable no será el Poder Ejecutivo. Y no hay que ser un letrado para comprender que lo más conveniente para el Gobierno, es rectificar y sobrevivir lo que se avizora, será el peor año de nuestra era republicana.

El Gobierno ya le echa la culpa de todo la recién electa AN. Y lo que no ve es que el consenso revocatorio está en aire. Frente a la fatiga y la voluntad de cambio del 80% de los mortales de este país, no hay negación posible. Quiéranlo o no, el 5E/2016, nacerá una nueva Venezuela. Y no vengan con arrepentimientos -cual bolero de cantina- con que “Ud. es la culpable [AN] de todas mis angustias y todos mis quebrantos”, porque el pueblo le responderá con otra peña y con un son más sabrosón, “la puerta se cerró detrás de ti y nunca más volviste aparecer…”. Como dice el refrán, “Cantar bien es de pocos y cantar mal es de locos”. Lo mismo aplica a la política. ¡Salut!

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El Universal

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