MetropolitanCorrectionalCen

(29/12/2015) Terrible experiencia la que están viviendo Franqui Francisco Flores de Freitas, de 30 años, y Efraín Antonio Campo Flores, de 29, sobrinos de la primera combatiente de Venezuela, Cilia Flores. De estar en la cima de la gloria junto a su familia, más allá del bien y del mal  disfrutando del poder máximo que puede ofrecer el gobierno de un país, han pasado a vivir en una celda de 2×3 metros en la que todos los días son iguales. La mayor fortuna que podrían tener mientras estén en ese sitio de reclusión, es tener una ventanilla a través de la cual podrían ver la cuidad de Nueva York, pero no todas los detenidos tienen esa fortuna.

Indagando por aquí y por allá, hemos encontrado un artículo elaborado por Maibort Petit de bindateo.com donde describe cómo es la vida en el Metropolitan Correctional Center, sitio de reclusión donde actualmente están los narcosobrinos.

A continuación reproducimos las partes que nos parecieron más resaltantes:

Los #narcosobrinos tal como se ha informado, se encuentran recluidos en el MCC a la espera de juicio. Ambos ocupan una celda de aproximadamente 8 pies y en el piso se encuentran otros reos de diferentes edades. Las camas donde pasan sus noches son literas con colchones delgados, las celdas son de bloques de hormigón y según la información oficial, el baño es de metal. Los presos que están a la espera de juicios deben usar uniformes, en el caso de los Flores es azul o marrón. Otros reclusos visten bragas naranja, tal como se muestran en las películas que suelen mostrar las cárceles de los Estados Unidos.

De acuerdo a las normas del MCC, el almuerzo de los reclusos se sirve todos los días a las 11:30 AM y la cena a las 5 PM. A las 11:00 se apagan las luces para dormir o esperar despiertos al otro día, que sigue la misma rutina. Dependiendo de la ubicación de la celda, los reclusos pueden ver las imágenes de la ciudad de Nueva York desde una ventanilla diminuta. Varias crónicas señalan que ese es uno de los pasatiempos preferidos de algunos de los que pagan condena de por vida en ese centro correccional.

Los reos del MCC tiene para su entretenimiento unos televisores con cable que se encuentran ubicados en las zonas comunes. Los presos suelen juntarse para ver películas o partidos de fútbol o tenis. A veces ven los programas que muestran a Santa Claus o la clásica película de Mi pequeño Angelito. El 31 de diciembre ven el concierto y la bajada de la famosa esfera del Times Square.

Demás está decir que la mayoría de los canales son en inglés, por lo que los presos que no hablan la lengua suelen no entender del todo la programación. Hay a la disposición de quienes les guste leer una biblioteca con libros, en su mayoría de temas legales. También hay pequeños centros religiosos y una sala de juegos con unas mesas de ping-pong.

Cada dos días los reclusos disfrutan de dos horas de actividades al aire libre, según descripciones del Manual del MCC. Los presos salen a una zona que se encuentra en el techo del edificio  ubicado al sur de la isla de Manhattan. En estos días, cuando las frías temperaturas se apoderan de la Gran Manzana, muchos prefieren quedarse dentro de las instalaciones.

El MCC alberga presos de baja, mediana y alta peligrosidad por lo que las zonas se dividen de acuerdo a la peligrosidad de los que allí habitan.

Una historia real: La Navidad es igual a todos los días del año

En mi intento de conseguir información sobre esa prisión, tuve oportunidad de conversar con un expresidiario que pagó condena por evasión fiscal. Su nombre es John y gracias a mi amiga Mia, pude conversar con él y escuchar su historia. John es neoyorkino, obtuvo una licencia de contador, trabajó por años una de las partes más costosas de la ciudad de Nueva York, Brooklyn Heights. En el 2007 tuvo problemas con el IRS ( El Servicio de Rentas Internas) y al ser juzgado fue sentenciado a 5 años de cárcel en el MCC. Cumplió su condena hasta el mes de octubre de 2015 cuando salió finalmente en libertad.

¿Cómo son las Navidades o días festivos en el MCC? 

–Cuando uno llega a la cárcel, lo primero que ocurre es que te despojan de tus pertenencias, pocas o muchas. Luego de firmar papeles, recibes una tarjeta donde te asignan tu número de reo. Luego te revisan de pies a cabeza, y te hacen exámenes médicos. También te evalúa un odontólogo. Una vez salido de la sala médica te entregan un uniforme que incluye, pantalones, camisa, correa, zapatos, artículos de aseo personal y unas toallas. Posteriormente te hacen una especie de tour por las instalaciones y te asignan la celda donde pasarás muchos días. Allí el tiempo es igual, los lunes o sábados son exactamente lo mismo. La única distinción depende de las visitas que recibes o de algún evento extraordinario que suele no ocurrir con frecuencia.

…Toma aire y continúa:

-Pasé cinco Navidades en el MCC -confiesa John- y todas sin excepción fueron iguales al resto de los días que pasé allí. La única diferencia es que ese día se come pavo relleno, con salsa de arándanos. Ese día el guardia que reparte “los regalos” (que no es otra cosa que una Coca-cola) usa un sombrero rojo y al entregarte la bebida te dice “Feliz Navidad”. El resto es igual a los días que pasas preso, la rutina es la regla número uno de la cárcel federal.

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¿Quiénes pueden visitar a los reos? 

De acuerdo a las legislación vigente, los presos tiene el derecho hacer una lista de visitantes que son autorizados siguiendo una serie de protocolos de seguridad. Al llegar llenan las planillas, la envían por correo, la persona la recibe, le hacen el chequeo, y luego se le informa al preso si ese familiar o amigo fue autorizado o no a entrar a la cárcel federal.  También pueden recibir visitas de los abogados, de pastores o religiosos y de diplomáticos cuando los reos son de otros países.

En muchas circunstancias, cuando se está preso por  primera vez o cuando el recluso se transfiere a una nueva prisión, sólo podrán visitarlo los miembros inmediatos de la familia cuya información pueda ser verificada en el Informe Interno de Presentación. Si la información es correcta son autorizados a entrar, pero si hay poca o ninguna información disponible acerca de las persona, la visita es negada.

Las reglas de las cárcel federal son muy estrictas. Los visitantes deben vestir ropa apropiada. Las visitas son de cuatro horas por mes pero por lo general la prisión suele dar un poco más de tiempo dependiendo sea el caso. El guardián puede limitar la duración o el número de personas que pueden quedarse a la vez, para evitar que haya hacinamiento en la sala.

La Oficina Federal de Prisiones no permite visitas conyugales. Lo que sí está permitido son apretones de manos, abrazos y besos (en el buen gusto) al comienzo y al final de una visita. El personal puede limitar el contacto por razones de seguridad (para evitar que la gente tratar de introducir de contrabando) y para mantener el área de visita ordenada.

Las visitas tiene  lugar los sábados, domingos y días festivos; y la mayoría de ellos tienen otras durante la semana. Los fines de semana son el momento más popular  así que las cárceles pueden optar por limitar las visitas a sábado o domingo y el día variará para cada recluso.

¿Cómo se sienten ?

Muchos reos sienten tristeza y arrepentimiento. Eso es lo normal. Otros no. Muchos se dedican al ejercicio físico continuado para superar la depresión, otros  prefieren practicar  su religión en sus horas de ocio, aseguró John.

Trabajar en la cárcel

En los Estados Unidos los presos no pasan toda la jornada en sus celdas durmiendo o meditando. Deben trabajar para pagar sus obligaciones financieras ante la Ley. Por ejemplo, un preso que es condenado por narcotráfico debe cumplir con la pena en años de cárcel que dicte la sentencia de la Corte al final del juicio, pero además debe pagar todos los gastos que se generan del proceso judicial, las multas que el juez imponga, los aportes al fondo de víctimas ( si alguien muere por consumo el consumo de cocaína o relacionado con el caso), los honorarios de los abogados públicos y otras obligaciones. Los reos cuyos familiares no tienen dinero para pagar esas obligaciones, deben generar recursos para pagar sus compromisos, sin importar su estatus migratorio y lo hacen en tareas que la Oficina Federal de Prisiones tenga a bien asignarles. Algunas de esas tareas se cumplen a diario y los días festivos no están exceptuados de esa obligación.

La religión  en épocas de festividades 

La Navidad como tal es una festividades religiosa del mundo cristiano. En el MCC los reos son de diferentes religiones por lo cual la práctica es un asunto absolutamente personal. El Centro ofrece una variedad de servicios religiosos, dirigidos por voluntarios de varias iglesias que hace servicios de forma rutinaria.

“Un día en la cárcel equivale a una rutina que se repite tantas veces como días dure la condena. Esa rutina diaria incluye en muchos casos: violencia, permanecer alerta, abuso verbal entre otras cosas”, confiesa John.

En los días festivos es extremadamente difícil obtener la posibilidad de usar el teléfono en la prisión. Por lo general hay muchas personas que quieren usarlo, demasiadas llamadas  que conllevan a tiempo desconsiderado en la línea de espera que incluso puede llegar a más de 15 horas.

“A veces esperas y cuando llamas a la casa de los familiares o amigos nadie contesta, ya que suelen pensar que los presos se desconectarán en la Navidad. La Navidad en la cárcel, especialmente si usted tiene un largo plazo o cadena perpetua, es uno de los momentos más solitarios  para cualquier ser humano. La Navidad en la cárcel es sólo otro día más, a menos que mantenga ese día en su corazón”.

Según información del Manual de MCC ese día hay una comida especial, pero no hay programas especiales. Las visitas se mantienen para los que puedan recibir a las personas pre-aprobadas, pero ese día suele no haber muchos porque la gente prefiere pasar esa fecha en otro lugar.

John recuerda que los reos conocen el menú de Navidad de memoria – pavo, relleno, papas y, una cucharadita de salsa de arándanos.

El día navidad como el resto de los días las puertas de las celdas se abren al mismo tiempo. Las comidas se entregan al mismo tiempo. El recuento se toma al mismo tiempo. Las puertas de las celdas se cierran al mismo tiempo y la luz se apaga al mismo tiempo.

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