albodedelcolapso

(29/01/2016) Este artículo de Ronald Rodríguez Vargas publicado en Verdades y Rumores es revelador de la tragedia a la que nos ha llevado el chavismo como movimiento político. Todas las notas que entonan los actores de esta revolución, no hacen más que darle fuerza a  la sinfonía absurda que señala el rumbo de la destrucción total.

Veamos su artículo A 1/2 SEMANA|Al borde del colapso

Nos estamos acercando peligrosamente a un Estado de Anomia, en donde a la autoridad le resulta imposible imponerse. Lo visto del domingo al martes en la Isla de Margarita a propósito de la muerte del pran conocido como “El Conejo” resulta al menos insólito, aunque no tanto como la ausencia de la palabra y el gesto oficial. La impunidad con la que actúan y se exhiben los reos en las cárceles y penales de Venezuela resulta más que sospechosa, cómplice. También se extrañan las bravatas del Señor General Ministro de la Defensa tan presto cuando le recuerdan su misión y función constitucional. De no ser tan grave lo que acontece diríamos que es una pieza del teatro del absurdo como lo son las declaraciones de los distintos voceros gubernamentales para referirse al acontecer nacional.

Nicolás nos ha puesto en ruta al despeñadero por su parálisis. No hay una sola medida correctiva. Una sola iniciativa. Un gesto mínimo que nos haga pensar que sabe lo que hace y hacia donde va. Parece que espera que otros decidan por él; esperemos que no lo sean los cerros de Caracas a las puertas de Miraflores. Abrir esa Caja de Pandora solo nos traerá llanto, bajas y pérdidas.

La declaración de la ministra de Agricultura Urbana declarando las neveras de los particulares como objetivo es la irresponsabilidad mayor de las escuchadas la última semana, solo por eso debería haber marcado el récord de permanencia en despacho ministerial alguno que hasta ahora detenta su predecesora.

Dios nos agarre confesados pues los inventarios de alimentos y medicinas están en los mínimos y el desespero de la gente los agotará en brevísimo tiempo.  Barcos, contenedores, y aviones para proveer el mercado ni hay ni se le esperan en puertos y aeropuertos del país, no hay dólares con que adquirirlos y ni credibilidad oficial suficiente. La confianza en la palabra oficial se perdió hace mucho.

Nicolás, duda no cabe, está obligado a traicionar, romper con el legado de Chávez -como bien lo apunta Ender Arenas- si quiere avanzar y que el país avance con él. La oposición, que no es gobierno, pero quiere serlo está obligada a presentar un plan alternativo ya. Los venezolanos necesitamos un clavo, aunque sea ardiente, para agarrarnos de él.

Todas las alarmas están encendidas, no podemos esperar a que el día D que todos vaticinamos llegue. La historia no los perdonara.

Ronald Rodríguez Vargas

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