JoseLuisFernandezMartin

(17/04/2016) Se trata del publicista español José Luis Fernández Martín, encarcelado y condenado a seis años de cárcel por haber participado en las protestas contra Maduro en febrero del 2014. Ya había estado 20 meses en prisión y cuatro en arresto domiciliario en Yaracuy y con mucho miedo decidió agarrar sus macundales para huir del país y afortunadamente lo logró, según lo describe el Diario El Mundo de España.

“Estaba en arresto domiciliario en mi casa de Yaracuy pero por allí no pasaba nadie. Así que el 3 de abril agarré mi mochila y escapé antes de que el juez me mandara directamente al penal para cumplir seis años en ese infierno. Cualquier día me hubiera encarcelado. Llegué a Madrid el miércoles, después de días viajando y de pasar mucho miedo”, relata a El MUNDO desde Albacete, donde le esperaba su pareja, Yolanda Lara, quien también permaneció seis meses ingresada en una celda del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) en Caracas durante 2014. Desde allí fue deportada a España.

Prisionero político del chavismo, víctima del surrealismo mágico venezolano y un preso olvidado por casi todos, Fernández se ha sentido durante dos años el protagonista de una historia kafkiana, acusado de conspirar contra Maduro por acercarse a una manifestación en Yaracuy, su ciudad de residencia en Venezuela. Su condena fue una sorpresa. Todo su entorno, empezando por su abogada, creía en la absolución.

“La orden vino de arriba y tiene que ver con la pelea que el gobierno mantiene con la Asamblea Nacional (de mayoría opositora). Si en este pulso dejan libres a los presos políticos, el gobierno pierde”, concluye el fugado.

El preso político no sólo deja atrás parte de su vida, también 20 meses en prisión y cuatro en arresto domiciliario, convertido en cabeza de turco del gobernador deYaracuy, Julio Léon Heredia. Las acusaciones contra esta pareja son dignas de cualquier serie de moda: terrorismo internacional, intento de magnicidio, activación de redes nazis en internet y manipulación de explosivos. Eso sí, una de las pruebas principales -encontrada casualmente en el bolso de Yolanda el día de su detención- no pasaría el examen de los guionistas: un papelito conminando a acabar con la vida del gobernador del estado.

“El gobierno quiere a los presos políticos como ejemplo para todos los que protestan, para meter miedo, para que no salgan a la calle. Venezuela es un desastre total, no hay solución para la economía, el país está despedazado. Esa gente no tiene escrúpulos, los asesinos son ellos”, subraya Fernández, de 52 años, quien ha llegado a España dispuesto a reconstruir su vida y sin temor a una deportación.

 “No puedo decir por dónde salí, me lo han prohibido”, recalca Fernández. “Claro que pasé mucho miedo, imagina si me hubieran agarrado. Mi obligación como preso era escapar de esta injusticia, me fui con lo puesto. Y también pensando en mi familia, sabiendo lo que han sufrido”, relata.

El publicista viajó por el interior de Venezuela, con documentación falsa, hasta atravesar una de las fronteras terrestres. La de Colombia está cerrada desde agosto del año pasado, pero se puede flanquear por los llamados ‘caminos verdes’. “Me llevó una semana atravesando por diferentes países y usando autobuses, coches o lanchas”, rememora.

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