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(03/03/2016) Conocidos en la compañía PDVSA como “Los zares de Houston”, un grupo de venezolanos consentidos de PDVSA habría desviado a Curazao comisiones y sobreprecios de una enrevesada operación que involucró hasta $56 millones, publica Diario Las Américas.

La estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) habría pagado más de 12 millones de dólares en sobreprecios a un grupo de empresarios venezolanos, lo que prendió las alarmas de su propia contraloría interna. El monto se habría depositado en la cuenta bancaria de una empresa diferente de la que figuraba en las facturas. Algunas de las compañías vinculadas operarían en Texas y Florida.

Presuntamente usurpando la identidad del gigante chino del acero Liaoning Northem Steel Pipes, un grupo de contratistas venezolanos consentidos por PDVSA, habrían facturado 56,4 millones de dólares -12 de ellos en sobreprecio- a cargo de una firma registrada comoJiafang Steel Pipes Americas en el estado de Texas, pero colocando en la factura el nombre de la empresa china.

Adicionalmente, una serie de documentos oficiales, contratos y comunicaciones internas de Bariven, el brazo de PDVSA para adquirir materiales y equipos, revelarían comisiones por el orden de hasta un 15% del monto total y, entre ellos, destacan seis órdenes de compra, dirigidas oficialmente al proveedor de origen chino pero enviadas al correo electrónico personal del venezolano Joseph Benoudiz Benoudiz, quien supuestamente sería su representante.

El dinero fue, presuntamente, transferido a bancos offshore y entidades de Suiza, Estados Unidos, Panamá y Venezuela. De igual forma, los ingresos habrían llegado a la banca de Nueva Zelanda, un importante paraíso fiscal, varias veces mencionado en los Panamá Papers.

El 20 de febrero de 2014, en correos cruzados entre Jorge Parra, gerente general de Procura Internacional de Proyectos Mayores y Gas de PDVSA, el gerente general de Procura de PDVSA Gas, Alexis García, y Jenny Graterol, ayudante de Benoudiz, y en los que García copiaría a la empresa china, éste advirtió sobre los altos porcentajes de desviación en los precios, pidiendo corregir los mismos. Los representantes de Liaoning Northern ya se habían enterado, a mediados de 2013, que en el año 2012 su empresa había sido incorporada en el Registro Nacional de Contratistas (RNC) como proveedor de Bariven, obteniendo así contratos que serían entregados a otras empresas y no a Liaoning.

Los hechos que generaron el intercambio de correos, serían unas seis facturas, cada una con unos 2 millones de dólares de sobreprecio, para la compra de una serie de tuberías para la industria petrolera. Los montos de los pedidos en algunos casos sobrepasarían el 100% del valor de mercado, según revela un correo electrónico de PDVSA, en posesión de este diario, en el que se denuncia la situación.

Una de esas órdenes de compra (la número 5100097048 del 27 de marzo de 2012), que emitió Bariven, señala que la empresa estatal planteaba adquirir una tubería específica por un valor de 13.895.221,30 de dólares. Sin embargo, en otra comunicación la supuesta fábrica realiza un ajuste al presupuesto entregado e incrementa el precio 2,2 millones de dólares y cierra la transacción en 16.115.993,91 de dólares, lo que para expertos de PDVSA constituía un monto por encima del valor del mercado, se desprende de un mail de PDVSA que conoció este diario.

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Benoudiz fue contactado a lo largo de varias semanas para responder preguntas sobre este trabajo periodístico, pero ninguno de los teléfonos de sus empresas estaba  operando. En su nombre, finalmente, habló uno de sus abogados, George Mencio, quien aseguró que “todo lo que se está diciendo sobre mi cliente es falso. Se busca dañar la imagen de mi cliente a raíz de una investigación judicial que se está llevando en Houston”.

La empresa Lioning Northem Steel Pipes tampoco respondió las llamadas telefónicas ni correos electrónicos que le enviamos.

Los depósitos

Los pagos de Bariven regularmente eran dirigidos al JPMorgan Chase Bank, con el que PDVSA ha mantenido por muchos años relación, pero Benoudiz habría estado inquieto por lograr que el capital de tres órdenes de compra (5100096406/5100096190/5100096684) fuese enviado a la sucursal en Curazao del estatal Banco Industrial de Venezuela (BIV).

En esa sucursal del BIV en Curazao, Benoudiz habría abierto una cuenta, bajo el número de registro 100010000584, a nombre de la empresa china Liaoning Northern Steel Co Ltd., fungiendo él como apoderado. Una comunicación presuntamente dirigida por él a la presidencia de Bariven, firmada en Caracas el 21 de mayo de 2012, notificó la urgencia de enviar los pagos que regularmente se hacían al Chase a la nueva cuenta del Banco Industrial de Venezuela.

Benoudiz habría dicho a Bariven que estaba negociando la emisión de “cartas de crédito para adquisición de varios productos” que se mencionan en tres órdenes de compra valoradas en 20 millones de dólares, por lo que le urgía que hicieran los pagos en esta entidad y así mostrar un soporte financiero.

Todo lo anterior debió haber resultado extraño a Petróleos de Venezuela, pero no fue sino hasta dos años después cuando quedó constancia de la situación.

El 20 de febrero de 2014, Jorge Parra, gerente de Procura Internacional de Proyectos Mayores de PDVSA Gas, le habría escrito a Jenny Graterol un correo pidiéndole con urgencia una respuesta “efectiva por parte de los ejecutivos de Liaoning Northern sobre dos pedidos de compra concretos, el 5100097048 y 5100096822” -transados en 32 millones de dólares-, requiriendo, además, que demostrasen estar autorizados para representar a la acerera china. El tiempo límite que se habría fijado era hasta finales de ese mes de febrero.

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