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(19/07/2016) Saludos, apreciados lectores. Se me acaban los buenos deseos, la imagen del cruce de frontera de miles de venezolanos hacia Colombia en busca de alimentos, de medicinas, supera mi capacidad de brindar oportunidades, me refiero al gobierno venezolano, ese que tanto daño le ha hecho al país que tanto amamos. Qué clase de persona, qué especie presidencial puede observar la tragedia a la distancia, sin trasladarse a la zona para grabar en su archivo el clamor de los necesitados, mirar a sus ojos para perder el sueño noche tras noche sufriendo el dolor ajeno para que no le tiemble el pulso y tome la decisión correcta, la que atienda el problema y deje saber que genuinamente le importa.

¿Qué puede pasar por la mente de quién camina los kilómetros de frontera para encontrar abastecimiento en la vecina y querida Colombia? ¿Cómo llegamos a esto? Qué pueden pensar esas personas cuando desde una cadena les hablan del enemigo imperial, de lo inoperante de la Asamblea, injerencias de este, del otro, de aquel, de todas las naciones del mundo en nuestros asuntos, etc. mientras ni se menciona la pena, la humillación que sufren los habitantes del país con las mayores reservas de petróleo en el mundo, el país con el gobierno que se auto-promueve como salvador de la raza humana en medio de un popurrí de imágenes del Responsable Supremo.

Los CLAP representan el patético residuo de la industria nacional, el acuse de recibo por la confianza depositada en un grupetín de indolentes (por decir lo menos) que solo eso dejaron, una bolsa de comida por familia que lejos de ser un instrumento de resistencia frente a estrategias golpistas del enemigo imaginario, son (junto a los apagones, el incremento de la delincuencia, el deterioro en la infraestructura, el cierre de empresas, entre otros) íconos de la economía socialista del siglo XXI.

¿Qué clase de diálogo puede producirse entre el gobierno y la oposición? ¿Acepta el oficialismo su responsabilidad en el innegable deterioro del país? ¿Reconoce el oficialismo el atropello cometido contra los presos políticos, contra sus familiares? ¿Está dispuesto el gobierno a investigar con transparencia las denuncias de torturas y hacer justicia?

¿Hablamos de la corrupción civil, militar, y cívico-militar, o lo dejamos para otro artículo?

Por razones laborales, me encuentro en Miami, el domingo entré a un supermercado en horas de la tarde, no había nadie, el local queda a una hora de la ciudad, la imagen del local repleto de productos, lo que en algún momento, para alguien, fue un chiste irónico en rede sociales (mostrar la foto de los anaqueles surtidos) fue en esta ocasión un profundo escalofrío, recorrer el interior de un establecimiento como quién reduce el sueño de un país a eso, UN SUPERMERCADO. Coincido con Karina (actriz y cantante venezolana) los responsables de nuestra tragedia tienen que pagar, no hay pacto posible, nos hicieron daño, A TODOS.

La frontera colombo-venezolana, escenario vergonzoso del desplazamiento de los hijos de Bolívar por HAMBRE, mismo espacio en que se negocia el paso de un lado hacia el otro por los MAFIOSOS nuevos, lleva meses cerrada, ¿cuál es el resultado de la medida?, ¿en qué forma benefició a los habitantes de frontera?

Frecuentemente le escucho a Nicolás Maduro citar al pueblo venezolano como referente de su causa “revolucionaria”, con toda seguridad lo fue, con toda seguridad hace tiempo dejó de serlo, el 6 de diciembre los votos los pusimos todos, quiénes despertaron y quiénes nunca nos comimos el cuento. Ese porcentaje de pueblo al que el gobierno recurre únicamente para hacer bulto en una marcha se le niega la posibilidad de progresar, se le niega la ayuda humanitaria por considerarla LO QUE ES, otra prueba de incapacidad y corrupción.

Fuerza hermanos, los buenos deseos son para quiénes no pierden el foco y apuntan para que otros lo vean.

Es todo por hoy, así está el mundo, así está Venezuela, o al menos así lo veo.

Por Luis Chataing en Caraota Digital

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