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(20/07/2016) Pasados los meses de octubre y noviembre de este año, Maduro no tiene posibilidad alguna de sostener el abastecimiento de Venezuela. Las cuentas no dan, porque sencillamente, al pagar deuda externa, queda sin reservas internacionales, ni siquiera el CLAP seguiría funcionando. Por eso abrió la frontera con Colombia, para medir la dimensión del asunto, que terminó como noticia internacional con mucho centimetraje. Vielma Mora, alzado dijo que “no se repetirá”, tuvo que recular, luego que Padrino López, es ahora una especie de presidente paralelo, con poder real.

Otro asunto, es que el PSUV, intentando llevar el referendo revocatorio para enero de 2017, con el propósito de dejar como Presidente, al vicepresidente, cargo que se disputan Cilia Flores, Jorge Rodríguez y el mismo Aristóbulo Istúriz, cometería el peor error. Un presidente interino tendría que lidiar con la gravedad de las escasez, siendo del PSUV, no lograría apoyo financiero alguno, además tendría que enfrentar la catástrofe final de abril de 2017, cuando toque pagar al menos 11,5 mil millones de dólares de deuda, siendo que para noviembre, Maduro ya habría arrasado las reservas internacionales, obligando la total inviabilidad de un gobierno chavista para que culmine el mandato en 2019, ante la carencia de recursos, resulta en una eternidad.

Dadas las circunstancias internas, explosivas y en que la Fuerza Armada Nacional (FAN) se ve comprometida a actuar, el general Vladimir Padrino López, asume el control político del gobierno. Maduro ya no gobierna, lo dijo el mismo general, así, sin rubor alguno, todo poderoso.

El factor externo tiene el peso, allí están Thomas Shannon, representando los intereses de Estados Unidos y ahora José Luís Rodríguez Zapatero a la Unión Europea, ambos apoyando a Raúl Castro, quien acepta entregar la cabeza de Maduro, siempre y cuando en la negociación planteada a la MUD y al mismo general, quien en lo sucesivo tendrá que aliarse circunstancialmente con el sector democrático, es que Cuba siga recibiendo recursos de Venezuela, independientemente que haya un nuevo gobierno y quien lo dirija. De eso se asegurarán los dos primeros.

Padrino López en el fondo, también tiene muy pocas opciones. Antes, hay que aclarar que su situación no es clara. Si el general funge como Presidente, o emplea atribuciones del mismo, entonces Nicolás Maduro, ahora qué instrumento toca en esta banda. Es lógico que si Maduro no puede gobernar y de esta forma está abandonando el cargo, entonces debe renunciar. De inmediato.

El general, que asumirá el asunto del desabastecimiento, un problema bien grave que le ha puesto Maduro en sus manos, al final y sin más remedio tendrá que acudir al sector productivo nacional, reunirse, hablar, y ver como desde todos los sectores, la producción nacional se reactiva, eso sí, en el marco en que las normas y las leyes deben actuar, para garantizar la actividad económica, de lo contrario, Padrino López también se hundirá con el PSUV. Sabe que no puede fallar, puesto que Shannon, le tiene el ojo montado y debe colaborar en el reparo que se avecina.

Luego, ante la presión internacional, tiene que buscar alianza con la única institución que actualmente tiene respeto y reconocimiento en la instancia internacional: la Asamblea Nacional, con el fin de que en vista de la actual emergencia, las decisiones en el marco de lo que es esta transición, tengan un aval, el cual también será posible, siempre y cuando el general garantice la realización inmediata el referendo revocatorio o se produzca la renuncia de Maduro, según instrucción de Castro. Y es que Padrino López, al no gozar del respaldo popular, para que su accionar tenga validez, tendrá que buscar “buena sombra”, que la tiene actualmente la MUD, Juan Barreto sabe de eso.

La transición ha iniciado, no queda otra. Abrirán las fronteras para bajar la presión de la escasez, eso aterra a Vielma Mora, quien algo si tiene seguro, que él no repetirá como gobernador. La MUD sigue su estrategia, y hasta ahora sus dirigentes, han demostrado ser políticos estadistas, que han llevado este proceso, sin que “la sangre llegue al río”.

Los radicales del PSUV, son los grandes perdedores, la banda ligada al narcotráfico, los sancionados, el grupo que dice que aguantará hasta el final todo.

Por Alex Vallenilla

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