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(21/07/2016) El expresidente del gobierno español que supuestamente está ayudando al diálogo político en Venezuela -y que confesó por Globovisión que quien lo contacto de primero con tal fin fue el dirigente Timoteo  Zambrano de UNT- convocó a una reunión en Santo Domingo, por separado, con algunos políticos venezolanos para escuchar sus planteamientos antes de arrancar de lleno su intermediación.

De allí que desde el principio se haya dicho que todo el interés del “descubridor” del expresidente sea la libertad de Manuel Rosales, “cueste lo que cueste”. (Ojo: aunque otros dirigentes de UNT me dicen que no es un punto de honor también yo la pido y la de todos los presos políticos). Solo recordemos que durante la visita del hispano en los días previos a las elecciones parlamentarias del 6D, traído por el gobierno vía  Samper & Unasur, repitió muchas veces ante los medios que “la oposición debería aceptar su derrota en las elecciones de diputados”.

Por todo ello, desde aquella conversa previa con los inefables hermanitos Rodríguez y Elías Jaua, el socialista español dejaba ver que el referendo revocatorio o era una característica muy local venezolana, algo que no había en otros países, que era difícil lograr ante las marcadas diferencias políticas existentes y que su utilización no era indispensable.

Nunca habló que todo estaba  dentro de la Constitución que tanto alaban pero que tanto violan descaradamente los rojos rojitos que primero conversaron con él. Para que no dudaran, inconscientemente, de que el régimen de Maduro le había dado lineamientos y un mapa preciso de los dirigentes venezolanos quiso prohibir la entrada a una de las reuniones al itinerante dirigente de VP Carlos Vecchio. Alegaba que “ese señor estaba buscado por la justicia venezolana”. “Precisamente  – le contestaron otros asistentes-  por ello que queremos que Usted lo oiga y sepa la realidad venezolana que le esconden”.

El encuentro no se dio. Sin duda que la petición roja había sido hecha. (Les cuento que Vecchio fue el artífice que con paciencia logró que en la OEA, en su Secretaría General, conociera la verdad sobre el caos humanitario, político  y económico de Venezuela. Que un socialista uruguayo, excanciller de Pepe Mujica, que Maduro apoyó con todo el énfasis y el pulso gubernamental, y que además casi lo hicieron juramentarse ante los restos de Chávez en el cuartel montañés, entendiera lo que vivimos en este socialismo ladrón, fracasado, trasnochado, uniformado y corrupto en todos sus niveles, no fue una tarea fácil. Tales son las evidencias).

Todos coinciden que quien mueve los hilos tras bastidores del miembro del PSOE es el propio gobierno. Si resumimos lo que se ha filtrado de las reuniones celebradas por Rodríguez Zapatero serían unos puntos, repetitivos hasta el cansancio, en la misma forma de lo que arriba mencionamos sobre el 6D: “El referendo revocatorio no iría este año 2016; podríamos adelantar la elecciones presidenciales para el 2017; igual que acelerar la estabilización económica y (esto lo dejó colar como quien no quiere decirlo) que quizás podríamos celebrar las elecciones regionales y de gobernadores en febrero 2017”.

Recordemos lo que han dicho desde Unasur y lo expresado por el dominicano Leonel Fernández – otro de los 3 mediadores junto a Martín Torrijos- que si sabe del tema económico y tiene harto negocios con los millonarios venezolanos -de viejo y nuevo cuño- residentes en su país, donde además ambiciona de nuevo la presidencia. Sería terrible para el país que en el último  estudio de Venebarómetro arroja que más de once millones de venezolanos quieren revocar a Maduro este año. Más de 7 millones de los 3.900.000 que se requieren. 58% muy dispuesto a firmar todo lo que le pongan las vestales rojas del CNE por delante.

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