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(17/09/2016) Sin duda que llama la atención que  la Asamblea nacional haya sido tan discreta y puede decirse hasta pasiva a la  hora de determinar a ciencia cierta la nacionalidad de Maduro.

El primero en dedicarse al estudio de la nacionalidad de Maduro fue el historiador y diputado Walter Márquez quien desde el año 2013 vine afirmando que la nacionalidad de Maduro es la Colombiana. Todos los recaudos de su investigación fueron presentados a la AN pero se desconoce si hubo una respuesta clara a este respecto.

Más tarde, Enrique Aristeguieta Gramcko: Abogado y político venezolano, tomó el testigo de esta iniciativa y propuso a la AN un decreto con el cual se podría sacar a Maduro de la presidencia en cinco días. Tampoco se supo cuál fue la respuesta de la AN a esta iniciativa.

La iniciativa más reciente, precisamente de esta semana, fue realizada por la diputada Melva Paredes quien afirma que la partida de nacimiento es forjada y está impregnada de un sin número de irregularidades que demuestran que la madre de Maduro es colombiana y por tanto Maduro es presidente ilegítimo.

El momento histórico que atraviesa Venezuela requiere líderes con temple de acero que aclaren aspectos como estos que lucen como una abierta violación de la Constitución y un desprecio extremo de la soberanía nacional.

El siguiente artículo de Juan Carlos Sosa describe mejor esta iniciativa de la diputada Melva Paredes.

Juan Carlos Sosa Azpúrua: La prueba que atraviesa Paredes

La diputada se lo tomó en serio. Y esto es mucho decir en una nación que ha tatuado en su idiosincrasia el bochinche, bochinche, este país es puro bochinche del hombre que abandonaron en La Carraca.

Melva Paredes se arremangó la camisa. Acompañada de un equipo de expertos forenses, la valiente diputada se aventuró dentro de un laberinto lleno de papeles mentirosos y burócratas zombi, para descubrir el santo grial de un engaño.

Sí, ya no es un chisme del Cafetal, un graffiti pintado en el muro o el secreto a voces. La diputada Paredes halló el expediente, pudiendo constatar suficientes irregularidades para probar el fraude que se ha perpetrado contra los venezolanos. Con prueba en mano, blindada con la veracidad certificada profesionalmente, la diputada redactó una carta a la directiva de la Asamblea Nacional, solicitando una sesión de emergencia para anular la juramentación del extranjero. Esta misiva marca un hito histórico.  

El artículo 233 de la CRBV consagra que la AN tiene la potestad para declarar la falta absoluta del primer mandatario. La convocatoria a elecciones tendría que hacerse dentro de los treinta días consecutivos subsiguientes. Mientras tanto, le correspondería al vicepresidente de la República asumir el cargo de su superior jerárquico. Pero el fraude de Maduro lógicamente también afecta al segundo a bordo. Su nombramiento queda igualmente anulado, ya que fue hecho por un pirata.

La decisión de la AN, como poder público autónomo del Estado, tiene fuerza por sí misma y es hora que los diputados lo asuman. Perplejos votantes han visto a sus legisladores castrados por el TSJ de los bucaneros, unos piratas también contagiados con el virus del usurpador colombiano: no cumplen con los requisitos jurídicos para ser magistrados.

La decisión de acatar las sentencias del burdel disfrazado de tribunal ha sido la sola voluntad del órgano legislativo. Ocupando el exclusivo sitial de legitimidad que no tiene hoy ningún otro poder público nacional, paradójicamente la AN es el único poder que actúa como si fuese ilegítimo, excusándose con un eterno ¿y qué le vamos a hacer si el TSJ nos echa todo para atrás?

Excusa que no es una bala de salva, porque los cementerios colapsan con prescripciones médicas que no sirvieron para nada; en las cámaras de tortura siguen presos los inocentes; e infames rectores caducos se dan el lujo de naricear a Capriles y a los demás.

La misiva de Melva Paredes es una exigencia universal. La AN no puede silenciarla sin hundirse en un charco de gusanos. Desde abril, Enrique Aristeguieta Gramcko propuso un decreto para anular la juramentación del colombiano, basándose en el silencio ante la solicitud formal hecha por la AN para que demostrara su nacionalidad. El decreto Gramcko se repotencia con la prueba de la diputada Paredes. Se logra una simbiosis perfecta entre la boca cerrada del usurpador y su irrefutable engaño.

La tendencia de supeditar sus actos al TSJ es una perversión inaceptable de la AN. ¿A cuenta de qué inclinan la rodilla? ¿Por qué aceptan ser Farinelli cuando podrían cantar como hombres?  

Anulada la juramentación de Maduro, de seguidas la AN tendrá que hacer una convocatoria para que el país le acompañe en las calles, con una manifestación que rompería récords. Mínimo ocho millones de personas saldríamos de nuestros refugios – guaridas nada libres del hampa – para restituir el orden constitucional, en apoyo a la AN.  

Este escenario contaría con las fuerzas vivas, incluyendo militares honestos, quienes desconocerán las órdenes de un alto mando que juró fidelidad a la diosa cocaína, el escondite offshore y las chicas Merentes.

El planeta entero aplaudirá, mientras Maduro y su banda echan a correr… Villa Rosa en esteroides.  

El Referéndum Revocatorio no tiene caso porque no hay un presidente legítimo que revocar.

Declarada la falta absoluta, comienza la transición.

Es criminal postergar el final de esta tragedia cruel y voraz, que mínimo nos mata de hambre.

La diputada tiene el apoyo de quienes anhelamos libertad. Exigimos que su carta no flote en el espacio.

El planeta del bochinche fue chupado por un agujero negro. Para viajar al futuro, el presente de Venezuela necesita seriedad y Melva Paredes la demostró. Su investigación no es un chiste y gravita junto con la esperanza de un pueblo.

Ahora toca esperar – pero no callados –  por el resto de los diputados.

Esta oportunidad de libertad llegó y no volverá.

@jcsosazpurua

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