loki_enganio

(20/09/2016) A inicios de los ochenta, luego de 30 años de silencio, Pedro Estrada, el jefe de la represiva y criminal policía del gobierno de Marcos Pérez Jiménez, nos decía de manera insistente que “Venezuela es un país de cómplices” (ABM, Pedro Estrada habló, Ccs, 1983). Todo gobierno cuenta con colaboradores “del otro lado”, que aspiran a algún beneficio, retribución o consideración.

A esto agregaba: “Somos un país de amigos y quien no lo entienda no sabe nada de nuestra realidad. Imagínate tú que yo, siendo jefe de la Seguridad Nacional llegué a esconder en mi casa opositores que estaban buscados. Lo hice porque eran mis amigos”. Y de su archivo nos mostró cartas de opositores solicitando favores y dando agradecimientos.

Y visto desde atrás, es innegable que los héroes-caudillos-libertadores o los republicanos, demócratas, dictadores o revolucionarios cumplen este precepto. Toda dominación requiere de cómplices que nunca dan la cara. Porque la verdad y la limpieza no son piezas centrales en nuestra política. Prevalecen la manipulación, el engaño y la subestimación.

El poder de decisión de esta revolución lo ejerce una cúpula de unos 20 miembros respetuosos de las normas que rigen la defensa de los propios intereses grupales. A este accionar de cómplices-amigos con poder, dice oponerse un movimiento opositor oficial que pide cambio, sin exhibir una nueva política contraria a la vigente.

Una política llamada de oposición, que al igual que la oficial, sigue los postulados impuestos desde el inicio del período invasor que llega a nuestros días: las minorías ejercen y disfrutan el mando-poder, las mayorías obedecen y cumplen mandatos como el de votar por quienes les dominan y controlan.

Por tanto, proponerse reconquistar ese mando-poder vigente entre 1958-98, que tiene continuidad en la monstruosa realidad que hoy padecemos, nos remite, por lo menos, al inicio de la escuela del engaño democrático-populista contenido en el plan Barranquilla vía adequismo de 1931, aún vigente. Es la búsqueda de un tal cambio para permanecer en el pasado.

En este sentido vemos como la complicidad opositora oficial juega hoy con la angustia-desesperación de “los de abajo”. Y se les ofrece y esperanza con un revocatorio que supuestamente se le puede imponer a esta dictadura militar-delincuencial-civil, con un cómplice y secreto diálogo y un Cuartel General de Cacerolas.

Ellos saben (y ratificamos lo dicho el 06/08/16: ABM, Aquí no habrá Revocatorio) que el régimen no resignará sus poderes en un RR este año ni en 2017, y que sólo les queda el recurso de seguir engañando para mantener con vida el trágico y cómplice espectáculo de las candidaturas sin cambio ni futuro.

Así Capriles y Ramos Allup estarán de candidatos para el 2018 con el ofrecimiento, Sancho, de devolvernos al pasado, a la llamada cuarta república, ¡que nos trajo a este lamento-pesadilla y grandísima tragedia!

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@ablancomunoz
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