mendigos-en-venezuela

(20/09/2016) Este articulo fechado el 9 de septiembre, narra de una manera sencilla pero conmovedora, la forma en que los venezolanos se están convirtiendo en mendigos en la misma tierra que les vio nacer.  Hombres de clase media pidiendo limosna, mujeres desmayándose en colas para comprar alimentos, pacientes moribundos en hospitales mientras el mal llamado mandatario celebra cumbres junto a dictadores que ningún aporte podrían dar a Venezuela.

A continuación el artículo:

Ayer viví una experiencia que no puedo calificar sino de dolorosa.

Estaba en el CCCT, en el lugar de batidos y empanadas que hay en PB, y se me acercó un señor. Calculo que cincuentón, vestido sencillo (pantalón color caqui, camisa manga corta, blanca de cuadritos) pero limpiecito; podría haber sido cualquier pariente mío. MUY educado, respetuoso y sumamente avergonzado, casi con temor a acercarse mucho, me dijo: “señora, qué vergüenza pedirle; pero ¿usted me podría ayudar a comerme algo?, tengo mucha hambre”. No era un mendigo, era una persona como podemos serlo cualquiera de nosotros. Bien hablado y con buenos modales.

Le vi el rostro, con la piel casi gris de la palidez, y la desolación de su mirada me movió el alma, hasta el punto que todavía hoy no dejo de pensar en el señor. Él ,con pena, se volteó y se sentó en una mesita y metió la cara entre las manos.

No sé qué le dije, qué balbuceé, porque en un primer instante creí que nos iba a robar, pero algo me hizo pararme e ir a comprarle algo de comer. No tenía (ni tengo, porque la quincena se me evaporó y ahora es que falta para el 15) mucho, así que le compré una empanada y un batido, y se lo acerqué a la mesa.

Con el corazón en la mano les digo que nunca nadie me había mirado con tanta tristeza y a la vez con tanto agradecimiento.

Al rato de haber comido lo poquito que le pude brindar, el señor se fue dándome las gracias una y otra vez.

Esta mañana (luego de un sexto intento fallido por sacarme la cédula), pasé por la cola de Plan Suárez La Trinidad: cuatro cuadras (pasaba de largo ante el IVSS) controlada por la GN, y desde el carro vi desmayarse a una señora.

Me habían contado casos de personas que se están desmayando de hambre; de una señora (“clase media”) que está pidiendo comida (no acepta dinero) en el CC San Luis… Pero no lo había vivido, visto con mis propios ojos.

Luego pasé por la panadería y cuando fui a pagar dos campesinos, no pasó ninguna de las tarjetas. Tuve que dejar el pan y venirme a la casa; no estoy aún en situación de pedir porque gracias a Dios en este momento tengo trabajo; sólo debo aguantar unos días medio mochos hasta que llegue la próxima quincena y tratar de que rinda lo mejor posible. Pero no estoy exenta de que llegue un momento en el cual la inflación de cuenta absoluta de mis exigües ingresos…

Les juro que lo que hago es llorar.

Fuente: Post de la forista Melissa986 en Noticiero Digital

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