(02/10/2016) Este sábado desde el Palacio de Miraflores, Maduro reconoció que personas dentro de su gobierno fueron cómplices del asesinato de Robert Serra.

 “Había cómplices dentro del gobierno quienes participaron en el  plan de asesinato de Robert Serra y María Herrera, algún día voy a decir todo sobre los traidores”, precisó en cadena nacional de radio y televisión pero por supuesto, no dijo nada de los supuestos traidores.

Maduro también aseguró que quisieron hacer ver el suceso como un acto de delincuencia común añadiendo que se montó como un “falso positivo. Hubo gente del gobierno que pretendió convencerme a mí, en las primeras horas del asesinato de Robert, que lo habían asesinado por otras causas, pretendieron decírmelo a mí, nojoda. Cuando yo sabía que a Robert lo estaba persiguiendo el fascismo”.

“Yo mismo saqué la foto de uno de los asesinos intelectuales de Robert Serra y María Herrera, quien responde al nombre de Julio Vélez, mano derecha de Álvaro Uribe Velez”, aseveró y destacó que Julio Velez fue capturado, “y pagará ante la justicia venezolana, mano dura”, manifestó.

Recordemos que la muerte de Robert Serra estuvo sometida a varias hipótesis. La primera y menos creíble de todas fue la del propio Maduro quien afirmaba para entonces que a Serra lo había mandado a matar el ex presidente Uribe Velez y para ello supuestamente contrató a un familiar suyo de nombre Julio Velez.

Otra versión muy difundida para aquel entonces fue la del Diario el Nuevo Herald que afirmaba que Serra era el hombre fuerte de los colectivos fue víctima de un crimen pasional donde estaría involucrada la joven Herrera a la que propinaron 9 puñaladas a diferencia de las 30 que recibió Serra.

Sin embargo la versión que corrió como la pólvora en las redes fue la de la periodista venezolana Thabata Molina publicada en Panampost, donde afirmaba que el asesinato de Robert Serra fue una venganza de uno de sus amantes.

Al sol de hoy esta es la versión que mas recuerdan los venezolanos pero es la versión que menos conviene al gobierno de Maduro por eso su énfasis en inculpar a Uribe Velez como autor intelectual y exaltar a Serra como otro héroe de la revolución de la talla de Danilo Anderson y  Eliézer Otaiza asesinados ambos en extrañas circunstancias.

Sin duda que el asesinato dominó la atención de los venezolanos, quienes discutían en las redes sociales los curiosos detalles del crimen, incluyendo la casual ausencia de los guardaespaldas del diputado justo en el momento del asesinato y versiones de que las puertas no habían sido forzadas.

Las discusiones también se centraban en el asesinato en el 2012 de uno de los guardaespaldas de Serra, Alexis Barreto Venezuela, quien fue encontrado boca abajo con un tiro en la nuca, sin que le robaran su arma de fuego y su cartera.

La madre de Barreto, Irene Venezuela, siempre pensó que Serra era el asesino de su hijo. “Para mí, el que mató a mi hijo está dentro de la Asamblea Nacional. Yo como madre siento que la gente que trabajaba con él está metida en ese caso. ¿Por qué si el diputado es inocente no ha dado la cara?”, dijo Irene Venezuela, en declaraciones que tuvieron poca resonancia pero fueron publicadas en abril del 2013 por el diario El Nacional.

Lo cierto es que Maduro confirma tímidamente que los asesinos de Serra tuvieron complicidad dentro del gobierno pero como es la costumbre de este señor, nunca termina de aclarar un tema que para ellos supuestamente es muy importante.

Los vínculos de Serra con temidos grupos como los colectivos La Piedrita, Los Tupamaros y Alexis Vive, le daban un aura de peligrosidad que inquietaba a muchas personas que tenían algún tipo de relación con él.

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