(06/10/2016) La tarde de este miércoles, se conoció la trágica noticia del fallecimiento de la niña Luisana Blanco (11) quien resultó gravemente herida en el doble homicidio que su madre, Ana Hernández (38), planificó en contra de sus abuelos, quienes resultaron ser las primeras dos víctimas a raíz de los salvajes golpes que cuatro sujetos propinaron a los docentes y a la niña.

La niña Luisana Blanco, de 11 años, que se encontraba en coma debido a los golpes que recibió por parte de los sujetos que irrumpieron en la casa de sus abuelos, había sido trasladada desde un centro clínico privado hasta el Hospital Central de Maracay, para ser internada en el área pediátrica de terapia intensiva y conectada a equipos que aún la mantenían viva. Al momento de su ingreso presentó traumatismos en la región del cráneo y fractura de fémur.

Desde el día martes la pequeña no tenía respuesta a ningún estímulo y solo tenía signos vitales gracias a los equipos médicos. Según informó Luis Blanco, padre de la niña, fue desconectada por las condiciones en la que se encontraba.

En el área de terapia intensiva pediátrica se encontraban tanto el padre de la niña como la esposa del progenitor junto a los funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Penales y Criminalísticas (Cicpc), con quienes discutían sobre el traslado inmediato del cuerpo para la funeraria, así como la extracción de un órgano que Blanco acababa de firmar la autorización para donar. De hecho, en el lugar ya estaba el personal esperando por la donación.

El hecho generó una controversia con los funcionarios del CICPC, quienes se negaron desde un principio al hecho, bajo el argumento de que el cuerpo de la niña es parte de una investigación de homicidio y que debía ser la fiscal 4ª, Yoly Bravo, que lleva el caso, quien autorice la donación del órgano.

Los hechos

El Cicpc detalló que los delincuentes entraron a la casa de Omar Alberto Hernández Sabatino (72) y Addays Virginia Hernández de Hernández (67) con la intención de robar, siguiendo las órdenes de Ana Virginia Hernández Hernández, de 38 años, quien pidió que encerraran a sus padres e hija de 11 años en uno de los cuartos de la vivienda, en donde fueron golpeados fuertemente en la cabeza con un objeto contundente, lo que le causó la muerte inmediata a Addays Virginia, profesional reconocida en la rama de la Educación Especial.

Su esposo, Omar Alberto, docente jubilado de la facultad de Agronomía de la Universidad Central de Venezuela (UCV) resultó herido de gravedad en la cabeza y fue trasladado a un centro privado de Maracay. Allí falleció a las 6:00 am del martes. Luisana Blanco, de 11 años de edad, estudiante del sexto grado en el Colegio La Consolación, fue golpeada brutalmente en la cabeza y quedó inconsciente; fue llevada al Hospital de Clínicas Las Delicias.

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¿Qué dicen de Addays Virginia de Hernández, la madre de Ana y abuela de Luisana?

Addays Virginia de Hernández era psicopedagoga y tenía 21 años de labores en el colegio. Lideraba varios proyectos escolares, como Canaimitas, Patrulla Escolar, Manos a la Siembra y Salud, entre otros. Era muy querida, respetada y admirada por el personal docente de la institución y por sus alumnos, quienes la consideraban más que una profesora, una amiga.

Marisela Silva, orientadora de la institución: “La conocía desde hacía 15 años y durante ese tiempo me dio su apoyo, su amistad incondicional; siempre estuvo ahí para mí”.

María Isabel Ortega, Psicopedagoga: “En los 12 años que la conozco siempre fuimos muy amigas, además de tener mucho en común. Ella era muy cercana, sencilla, con calidad humana”.

Madre Esther: “Fue una gran mujer, con una vocación humano-cristiana y docente inmensa. Con profundo sentido de pertenencia, amada y querida por todos nosotros”.

¿Qué dicen de la hija?

Ana fue definida como una mujer introvertida, callada y los vecinos, quienes no quisieron dar sus nombres, relataron que pese a que se veía normal, siempre tuvo un toque. “Ella no era normal del todo, de hecho estaba sobreprotegida; desde pequeña siempre la señora Virginia cuidó especialmente de Ana”, dijo un vecino que se crió con Ana. Agrego que cuando ella salió embarazada, nadie conocía al padre; siempre fue todo muy discreto.

Otra vecina mencionó el hecho de que Ana al nacer sufrió de convulsiones y esto le produjo algún daño cerebral, además de que tuvo que pasar más tiempo en la incubadora. “Virginia no la puso a estudiar en la Consolación, la puso a estudiar en el Integral, por ser un colegio pequeño y con atención más personalizada”.

Una persona cercana de la familia relató que la angustia de los padres era que Ana tratara de irse a vivir con el albañil con quien mantenía una relación al apartamento que le habían comprado cerca del colegio; por tal razón se habían llevado a vivir con ellos tanto a la hija como a la nieta. La madre al parecer sabía que Ana consumía drogas y que se las conseguía el albañil, su compañero sentimental.

Gabriela Aguilar / El Pitazo – Aragua

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