(16/10/2016) El artículo de la periodista Gitanjali Wolfermann para Runrunes, recoge un análisis que hacen diversas personalidades acerca del desempeño de la Mesa de la Unida durante lo que va del 2016.

Es muy oportuno conocer la visión que ofrecen estos analistas a través de Wolfermann ya que a partir de la aplastante victoria que tuvo la oposición sobre el chavismo en las elecciones de la AN el 6D, ha quedado de manifiesto que la gran mayoría del pueblo venezolano adversa al régimen de Maduro.

Sin embargo debemos reconocer que bien entrados en el último trimestre del 2016, parece que el único logro notable de la oposición ha sido su capacidad de convocatoria y las grandes movilizaciones realizadas pero como contrapartida, la AN ha exhibido una anormal timidez a la hora de tomar decisiones que la gente esperaba tempranamente.

El tiempo se nos viene encima y los críticos acérrimos de la Mesa de la Unidad vuelven a levantar sus voces. El quiebre de la MUD es lo que el gobierno de Maduro espera que ocurra pero aunque el tiempo juega en contra, los analistas exponen algunas acciones que aún podrían tomarse.

A continuación el contenido del artículo:

El análisis de numerosas transiciones políticas en el mundo reveló que aunque las protestas multitudinarias cumplen una función importante, salir de un régimen autoritario es consecuencia de un proceso en el que entran en juego cinco variables: liderazgo, debilidad institucional, fragmentación de la oposición, ingobernabilidad y uso de la violencia. Es innegable que el 1S marcó un hito, sin embargo, el éxito de la oposición venezolana aglutinada en la Mesa de la Unidad Democrática depende menos de las movilizaciones de calle y más de la organización de la coalición puertas adentro

Pasar de un régimen autoritario a uno democrático no es algo que suceda espontáneamente. Tampoco depende de un solo factor por más contundente que sea, verbigracia, manifestaciones multitudinarias como las del 1S. En realidad, las transiciones políticas son procesos complejos en los que entran en juego, al menos, cinco factores que van más allá de lo que sucede en las calles.

La falta de liderazgo, la debilidad de las instituciones, la fragmentación de la oposición, la inestabilidad política y social y el uso de la violencia son los factores que, en la práctica, suelen condicionar el éxito de los procesos de transición, afirma un estudio titulado ¿Son las protestas masivas la ruta hacia la democracia?

La investigación evidenció que las protestas pueden no derivar en el cambio político que la sociedad aspira a lograr si la oposición no cuenta con tres factores clave: liderazgo, unidad estratégica y uso de métodos no violentos de protesta. Tras el 6D, pocos cuestionan el crecimiento de la MUD en términos de eficacia electoral, no obstante, liderar un movimiento que conduzca la transición del autoritarismo a la democracia es un reto distinto y requiere, en consecuencia, otras destrezas por parte de la coalición opositora.

¿Tiene la MUD lo necesario para asumir la conducción del proceso de transición? Runrun.es consultó la opinión de Ángel Álvarez, doctor en Ciencias Políticas y profesor de la Universidad Central de Venezuela; de Ramón Piñango, profesor titular del IESA y especialista en liderazgo; y de Miguel Ángel Martínez Meucci, profesor de la Universidad Simón Bolívar y experto en conflicto político y procesos de pacificación, para analizar el desempeño de la coalición opositora en función de los cinco factores descritos.

1 Liderazgo

Piñango desestima la crítica tantas veces repetida de que la oposición no tiene líderes, en cambio, sostiene que la debilidad de la MUD yace en la falta de estructura. “Pareciera que el modelo de líder carismático ha prevalecido; no entienden que el liderazgo se ejerce a través de una estructura. Cuando hablamos de liderazgo hablamos de fortalecer un equipo de trabajo. Yo quisiera saber cómo se toman las decisiones dentro de la MUD. El liderazgo no puede ser defensivo, debe aceptar y saber procesar las críticas, no los insultos -porque estamos en tiempo de mentadas de madre públicas-, pero las críticas hay que saber procesarlas. No puede salir cada quien a decir lo que le provoque porque a nivel de comunicación, la forma y el fondo son inseparables”.

Álvarez coincide con la concepción personalista del liderazgo dentro de la MUD. “No olvidemos que los partidos políticos venezolanos eran nada en 2006, luego de retirarse de las elecciones de 2005; los partidos han pasado una época muy mala y aún hay poca identificación con ellos. Los seguidores de la oposición están dispersos y la mayoría se consideran independientes y sin filiación partidista. Desde 1999 se sustituyó el liderazgo del partido por el del líder personalista. La gente sigue buscando ese caudillo que lo guíe y no entiende que la dirección colectiva es la clave de los partidos políticos”.

2 Debilidad institucional

De acuerdo con la investigación, el control que ejerce el Gobierno sobre las instituciones limita en gran medida la factibilidad de impulsar cambios políticos. Se halló que mientras mayor sea la dependencia de las instituciones al Gobierno, la oposición debe hacer un mayor esfuerzo por organizar -no solo movilizar- a la sociedad.

“No basta con un solo episodio como el 1ero de septiembre. Ese tipo de movilizaciones le resultan incómodas al régimen pero puede seguir viviendo a pesar de que haya marchas. Esas movilizaciones no están pensadas como vías que conduzcan a objetivos claros: no basta con decir que el 1ero haremos esto, el 7 aquello y así, todo eso tiene que ir dirigido al alcance de objetivos políticos concretos que se deben ir alcanzando; si no se alcanzan se puede juzgar que los eventos son un fracaso, pero al no definir objetivos nunca puedo decir que fracasé”, argumenta Martínez Meucci.  

“Mover a las calles no es nada más patear el asfalto sino mover a la acción coordinada de la sociedad civil, es decir, los gremios, la academia, las ONG. Se le ha dado muchísima importancia a la movilización masiva pero no a la articulación de los distintos sectores de la sociedad”, agrega Piñango.

3 Fragmentación de la oposición

18 partidos y organizaciones integran la MUD. Las desavenencias públicas del llamado G4 -Primero Justicia, Voluntad Popular, Un Nuevo Tiempo y Acción Democrática-, han dominado la agenda informativa tanto como los aciertos de la coalición.

La investigación apunta que la fragmentación de la oposición es un factor que condiciona el éxito de las transiciones. De manera intuitiva, también en las calles venezolanas hay una demanda constante por mantener la “unidad”; pero qué significa eso en la práctica. El estudio reveló que no se trata de imponer un pensamiento único sino de construir una sola estrategia que tenga objetivos claros.

Es indispensable que la coalición tenga fortaleza en su estructura interna para cohesionar esa masa heterogénea. La MUD tiene una gran fortaleza que se expresa en su capacidad de convocatoria y en su discurso unitario y pacífico, pero tiene muy poca capacidad de articulación por la diversidad de los actores que la integran. La disidencia interna hace un juego muy libre y la MUD tiene poco control sobre los que se oponen al lineamiento escogido. Es muy débil institucionalmente y, a mi juicio, ese es el factor clave que ha ralentizado la transición hacia la democracia”, sostiene Álvarez.

Piñango regresa al factor del liderazgo: “A la dirigencia opositora pareciera que le falta coordinación interna; a mí me gustaría saber cómo trabajan, si hablan, si coordinan; la manera de trabajar es fundamental, hoy en día el equipo de trabajo es clave en el ejercicio del liderazgo”.

El profesor de la USB reconoce la enorme dificultad para poner de acuerdo a factores tan heterogéneos. “Son muy diversos tanto desde el punto de vista de la cantidad de partidos involucrados como en función de la diversidad ideológica. La MUD agrupa a Vente Venezuela y también a Bandera Roja; cuando hay tal variedad de visiones y agendas la coordinación es indispensable”, afirma Martínez Meucci.  

4 Ingobernabilidad

4.725 protestas registró el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social entre enero y agosto de 2016. La primera causa es la escasez de alimentos. La MUD enmarcó la necesidad de lograr un cambio de gobierno en 2016 para evitar “lo que pueda pasar” si las condiciones de vida del venezolano se siguen deteriorando, no obstante, muchos temen que lo que pueda pasar es que los venezolanos se acostumbren a lidiar con las limitaciones.

Cuando la crisis se hace crónica la gente deja de tener los medios necesarios para organizarse y emplea todos sus recursos en sobrevivir. Eso es lo que está ocurriendo, la participación activa de la gente en manifestaciones y protestas compite con la necesidad de ir a trabajar, de hacer cola para comer o buscar medicinas. Eso le ha permitido a un régimen como el de Mugabe controlar al pueblo, la gente lucha por sobrevivir y no tiene medios para integrarse a la acción política”, argumenta Álvarez.

Martínez Meucci también cuestiona la validez del encuadre de la MUD. “La expresión esto no se aguanta más no se puede entender como una cuestión metafísica. Hay evidencia que soporta que no necesariamente una situación económica catastrófica conlleva a un cambio de gobierno. Sí es cierto que cuando un país ha gozado de un alto poder adquisitivo y lo pierde abruptamente se activa la movilización; pero si la debacle es gradual, el riesgo es que la gente se acostumbre. Sé que suena imposible pero no podemos asumir que porque todo está mal las cosas van a cambiar”.

Piñango agrega un elemento importante en el contexto venezolano: el riesgo de la creciente militarización. “Si se profundiza la inestabilidad se agudiza la incertidumbre; la gente necesita orden y muchos quieren estabilidad a como dé lugar; con estos niveles de inseguridad y anarquía muchos apostarán a quien les garantice un mínimo de estabilidad”.

5 Uso de la violencia

Tras la represión del gobierno a las manifestaciones de 2014, la MUD ha asumido una línea más clara hacia el tipo de protestas que promueve y apoya; en consecuencia, las acciones de calle han vuelto a aglutinar no solo a más cantidad de gente, sino a sectores más diversos.  “Las manifestaciones populares deben ser masivas, pero también deben ser amplias en su composición, sostenidas en el tiempo e irreductiblemente pacíficas”, afirma Martínez Meucci.

Álvarez apunta otro elemento: “En 2016 el costo de represión para el Gobierno es muy bajo porque ya no está ejerciendo una represión masiva; ahora aplica una represión selectiva. Está enfocado en perseguir a los líderes porque las grandes masas están en las puertas de los supermercados tratando de sobrevivir”.

¿Qué factor juega a favor de la oposición

Los analistas coinciden en que la fragmentación de las fuerzas de antes estaban nucleadas en torno a Chávez ofrece una importante ventaja para la oposición. “Ese faccionalismo dentro del Gobierno puede favorecer a la oposición pero también puede hacer todo más difícil, por ejemplo, a la hora de saber con quién dialogar, con quién llegar a acuerdos para una transición; esa fragmentación dentro del poder crea una oportunidad pero también dificulta los acuerdos. Dependerá de la capacidad de liderazgo de la MUD aprovechar esa debilidad”, explica Piñango.

Runrunes

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