(18/10/2016) En su última acción delictiva, hace apenas unas horas, Nicolás Maduro amenazó a gobernadores y alcaldes de la oposición con eliminar los situados a los cuales tienen derecho según la constitución. La noticia es la siguiente:

“Este viernes 14 de octubre el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, aprobó el Presupuesto Nacional de 2017 por decreto ejecutivo y, durante la alocución, amenazó a gobernantes opositores con bloquearles fondos durante el próximo año en el caso de que no firmen una “carta de acatamiento” al Tribunal Supremo de Justicia —el cual declaró en una sentencia que el presupuesto no pasará por la aprobación de la Asamblea Nacional (AN), como la Constitución lo señala. Gobernadores y alcaldes deben firmar carta de acatamiento al Tribunal Supremo de Justicia. Dijo: Al que no me la firme no le doy ni medio”.

En respuesta a esta doble acción criminal del delincuente Nicolás Maduro he visto un Acuerdo de la Asamblea Nacional de 13 de octubre, con el cual me solidarizo plenamente. En este Acuerdo al cual, inexplicablemente, no se le ha dado publicidad alguna, la Asamblea Nacional pide la constitución de un amplio Frente Cívico de Resistencia Nacional y le pide explícitamente a la Fuerza Armada Nacional cooperar activamente en la restitución de la democracia venezolana. La Fuerza Armada debe cumplir con su deber constitucional de expulsar del poder al delincuente.

La acción criminal de Nicolás Maduro representa una doble violación a la Constitución y a las leyes de Venezuela. No solo elimina arbitrariamente la facultad constitucional que tiene la Asamblea Nacional de aprobar el presupuesto, sino que expresa públicamente su intención de hacer arrodillar a las gobernaciones y alcaldías para que acepten esta violación, so pena de no entregarles el dinero que la misma constitución estipula para su debido funcionamiento. Pretende humillarlos y prostituirlos.

Esta doble acción criminal se suma a las innumerables violaciones de la constitución y de las leyes que el delincuente Nicolás Maduro ha llevado a cabo durante el ejercicio de su función. Maduro es un presidente ilegítimo que debe ser apresado de inmediato y llevado a juicio. El hecho de que el Alto mando Militar de Venezuela se encuentre en situación de complicidad con el delincuente Maduro no significa que éste no deba ser apresado y enjuiciado, como lo exige la misma Constitución venezolana.

El hecho de que una medida no parezca ser aplicable en un momento dado, por circunstancias como las descritas anteriormente, no le resta vigencia. Nicolás Maduro es un delincuente entronizado en una posición para la cual no es aceptable ni por las leyes ni por el pueblo. En esta situación se impone actuar desde el país opositor a fin de restituir el estado de derecho en el país. En este sentido la MUD está llevando a cabo una acción relacionada con el referendo revocatorio, la cual cuenta con la aprobación de una mayoría de los venezolanos. Se trata de recabar el 20% de las firmas necesarias, a fin de mostrarle al mundo que la mayoría de los venezolanos desea ver al delincuente Maduro fuera de Miraflores.

Pero esta acción probablemente será desconocida por el delincuente y sus cómplices, como han sido desconocidas todas las acciones constitucionales que la oposición ha tomado desde el mismo inicio de la “presidencia” ilegítima del delincuente. Será necesario llegar a la gran decisión que ha sido pospuesta por demasiado tiempo: la confrontación ciudadana contra el delincuente, utilizando para ello todas las armas permitidas por la Constitución en contra de un gobierno usurpador, corrupto e inepto, como el que maneja el criminal Nicolás Maduro.

Por ello planteo, de nuevo, llevar a cabo acciones como las siguientes:

  1. Transformar la MUD en un gran Frente Nacional Pro Democracia, el cual incluya en su seno a todos los componentes de la Sociedad Civil venezolana, en especial la Iglesia, los Colegios profesionales, los empresarios, los maestros, los estudiantes, los trabajadores y las asociaciones de vecinos;
  2. Utilizar todas las armas que nos da la constitución para acelerar la salida del hampón Nicolás Maduro y de su régimen criminal del poder. Ello incluye las denuncias sobre su lugar de nacimiento, las protestas ciudadanas masivas, las huelgas parciales o generales de duración indefinida, ocupación pacífica de avenidas y acciones de desobediencia civil de diferente naturaleza, incluyendo el desconocimiento de las órdenes ilegales del régimen. En particular los venezolanos deberían negarse a pagar impuestos, los cuales van a ser utilizados por el régimen de manera anti-constitucional;
  3. Pedir a los presidentes de las naciones democráticas de la región desconocer el régimen de Nicolás Maduro y suspender sus relaciones diplomáticas con el régimen de criminales;
  4. Pedir a la OEA la aplicación de la Carta Democrática Interamericana y expulsar al régimen venezolano de la organización, tal y como se hizo con el régimen cubano en su momento;
  5. Pedir a las naciones de la Unión Europea que desconozcan al régimen del delincuente Nicolás Maduro y le apliquen todas las sanciones diplomáticas y/o económicas posibles;
  6. Pedir al gobierno de los Estados Unidos que aplique sanciones políticas, económicas y financieras al régimen del delincuente Nicolás Maduro, incluyendo sanciones individuales a los funcionarios del régimen y restricciones en los envíos a Venezuela de materiales y equipos y a las importaciones desde Venezuela que sirvan para consolidar al régimen en el poder.

Deben surgir, de cada sector de la población venezolana y de cada sitio geográfico del país, los líderes civiles y militares requeridos para rebelarse constitucionalmente contra el régimen de delincuentes que se ha adueñado del país. El régimen de Nicolás Maduro es ilegítimo, arbitrario, integrado por narcos y ladrones y no debe seguir acogotando a los venezolanos. Los venezolanos debemos levantarnos en masa en contra de este régimen porque la alternativa es convertirnos en esclavos de los hampones. El país está en ruinas. No es posible aceptar esta situación de brazos caídos. Ciertamente no abogamos por una re-edición de eventos tan horrorosos como el porteñazo o el carupanazo, promovidos por la misma clase de extremistas como los que hoy acogotan al país sino acciones ciudadanas encuadradas dentro de la Constitución, donde la violencia – si es que se presenta – sea llevada a cabo por el régimen, lo cual aceleraría su salida.

Todos los venezolanos y latinoamericanos amantes de la democracia y de la libertad debemos unirnos en contra del régimen del delincuente Nicolás Maduro. Su régimen no es aceptable para la Venezuela decente.

Por Gustavo Coronel

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