(21/10/2016) La mala administración, el negociado de dólares en el mercado negro pero sobretodo una corrupción nunca antes vista en la historia republicana de Venezuela, hicieron de PDVSA una empresa virtualmente en quiebra que para cumplir con sus compromisos ha tenido que recurrir a cantidad de trucos financieros. El último intento del que han echado mano los genios de PDVSA es pagar los bonos con bolívares fuertes pero la cosa no es tan sencilla….

Pues todos los contratos firmados por Petróleos de Venezuela y los tenedores de bonos para las distintas emisiones especifican claramente que están suscritos bajo la ley del estado de Nueva York y serán pagaderos en divisa estadounidense, por lo que la posibilidad de que se cancelen en moneda nacional causa preocupación en el sector financiero ante las consecuencias que pudiera acarrear, indicaron fuentes vinculadas al sector.

Este jueves fue introducido un recurso de amparo ante El Tribunal Supremo de Justicia, en el que se solicita una decisión sobre la posibilidad de que Petróleos de Venezuela pueda pagar los bonos emitidos en moneda nacional. Este pedimento fue hecho por una Corporación llamada XT 46, según fuentes cercanas al TSJ.

No obstante, en el mercado internacional se manejan dos teorías acerca de este recurso, afirmaron las fuentes.

  1. La primera es que detrás de la acción jurídica podría estar PDVSA para crear un clima de alarma entre los tenedores de bonos 2017 y obligarlos a venderlos.
  2. La segunda es que un tercero realizó esta jugada jurídica para que los papeles se vieran afectados y comprarlos a un precio mucho menor.

La única manera de que estos pagos puedan hacerse en otra moneda es que se cuente con el consentimiento de 100% de los tenedores de los papeles, como lo definen textualmente los documentos firmados en cada una de las emisiones, aseguraron las fuentes. La excepción es el PDVSA 2016, cuyo contrato no es tan específico, aun cuando sí dice que será pagado en dólares. Adicionalmente, este título no está inscrito bajo la ley del estado de Nueva York, pero tampoco indica que lo esté bajo las normas del Estado venezolano, como se comprueba en el texto.

60% del bono de PDVSA 2016 está en manos del Fondo de Pensiones de la petrolera estatal – el cual ha sido víctima de varios desfalcos bajo la administración chavista- por lo que el restante que está dentro del mercado internacional no supera los 300 millones de dólares.  De allí que una fuente consultada en Estados Unidos aseveró que no parece factible que por esta cantidad de dinero PDVSA quiera involucrarse en un problema legal internacional.

Otra fuente de Wall Street aseguró que el nuevo episodio con el TSJ forma parte de la estrategia agresiva diseñada en los últimos días por PDVSA. “De alguna manera el presidente de la empresa, Eulogio del Pino, aseguró en una entrevista que se “estaban estudiando todas la opciones con respecto al canje”. Lo que sí resulta peligroso para la empresa es que desde un principio no dijo que aquellos tenedores que no participarán en el canje podrían verse sometidos a un default. “Si hubieran puesto las reglas claras desde el comienzo, el juego hubiera sido mucho más transparente”, añadió.

Otra fuente consultada –que pidió no citar su nombre– señaló que si realmente esta es una “jugada” de PDVSA para lograr que los inversionistas cambien sus PDVSA 2017 y 2017N por el nuevo 2020, puede resultar peligrosa. Explicó que amenazar con el TSJ puede hacer que los tenedores de los Credit Defaul Swaps –instrumentos que funcionan como un seguro ante un eventual default– quieran activar la cláusula de cesación de pagos y puedan así intentar cobrarle a la petrolera el valor del instrumento.

En los mercados internacionales se ha comenzado a debatir acerca de cómo se ve afectada la reputación de la corporación petrolera venezolana después del canje aunque se reconoce que ya está muy maltrecha. PDVSA deberá aclarar los términos y condiciones de negociaciones que están en puertas, como la que se adelanta con el sector gasífero para la que justo esta semana se hizo un evento en Caracas con inversionistas nacionales e internacionales.

Con información de El Nacional

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