(28/10/2016) El presidente Nicolás Maduro Moros no se imagina el ridículo que está haciendo. El grupete que dirige como presidente del PSUV, actúa como una banda de delincuentes desde altas posiciones del Poder Público Nacional, las gobernaciones, alcaldías y otros entes administrativos, todo dirigido desde Miraflores por sus “asesores jurídicos” de muy sonoros apellidos Flores, Amoroso y Escarrá, quienes en comandita extienden sus directrices hasta el Poder Judicial y el Poder Electoral, descarada y brutalmente.

Su limitado nivel intelectual le impide comprender la naturaleza democrática del sistema de poderes públicos establecido en la Constitución de 1999; no la comprende, imagina ser, incluso, más que el reyezuelo instaurado en su articulado presidencialista y autocrático.

Sin pueblo que lo respete (hasta propios militantes del PSUV se horrorizan de sus dislates, procacidades y chistes de mal gusto), Maduro se conforma con las pautas soviético-cubanas que le recomienda su atrasada filiación ideológica y política, única en América Latina y el Caribe. Ni los gobiernos de países miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), excluyendo Cuba, son tan incompetentes, arcaicos y brutales como el de Maduro. Y en robo de los dineros públicos, peculado de uso y abuso de poder, se lleva todas las premiaciones.

En su ignorancia e incapacidad para ejercer la Presidencia de la República, Maduro se ha tornado en un despreciable dictadorzuelo leguleyo que aspira mantenerse en el poder sin elecciones ni consultas al soberano, como el referendo revocatorio presidencial (RRP) boicoteado de mil maneras, debido al enorme culillo que a él y su grupete les genera el riesgo de ser echados democráticamente de Miraflores y las gobernaciones.

No me extrañó la patraña “judicial” de esta semana suspendiendo el RRP hasta “nueva instrucción judicial”, como ridículamente ofició el Consejo Nacional Electoral, la noche del pasado jueves 20. Literalmente, le dieron “palo a la lámpara”, cual delincuentes en la bucólica Caracas del siglo XIX. Fue un nuevo zarpazo contra la Constitución y los inalienables derechos políticos democráticos del pueblo venezolano, orquestado con jueces venales.

El teniente pendenciero le cubre las espaldas, mientras él visita varios países petroleros en busca de más petrodólares, pero las impertinencias del diputado ausentista son tan deleznables, que el pueblo “ni lo ignora”, como bien decía Cantinflas.

Los veo peor que nunca. La inmensa mayoría de nuestro pueblo no los quiere, algunos los aborrecen, visto el enorme fracaso económico y ético de la saga Chávez-Maduro. Escogieron el camino del autogolpe, tratan de implantar una dictadura madurista –como desde hace meses vengo denunciando- y ahora se ufanan de “triunfos” leguleyos de antología.

La indignación es generalizada. Junto a la mayoría de nuestro pueblo, insistiremos en la defensa de los derechos políticos constitucionales de nuestro asfixiado pueblo. Lo poco que queda del PSUV no podrá con la resistencia y el clamor de la inmensa mayoría de venezolanas y venezolanos dispuesta a superar las miserias del bipartidismo del siglo XXI.

Venezuela esta entrando en un inédito proceso de desobediencia civil, que hoy nadie dirige. Al margen de la fracasada dirigencia de la MUD, avanzamos en defensa de la paz, la vida y los derechos del pueblo. No hay que desesperar, tenemos que perseverar. ¡Fuerza, inteligencia y solidaridad!

El pueblo en lucha será el ariete que rompa el dispositivo policíaco-militar en el que confía ciegamente Maduro, ignorando que en el seno de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) tampoco se le respeta ni cuenta con el afecto que “debe ganarse un verdadero Comandante en Jefe”. ¡Maduro y su grupete del PSUV serán víctimas de su propia trampa!

Por Manuel Isidro Molina

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