(11/11/2016) Según informa la periodista Maibort Petit en su blog, el cuatro día del juicio fue un trago muy amargo que debieron tragar tanto los sobrinos de Cilia Flores  como los abogados que los defienden, luego de que el fiscal Quigley F.  fuera al grano, y mostrara grabaciones como pruebas irrefutables para demostrar el delito, más allá de la duda razonable.

Desde tempranas horas de la mañana, el fiscal Brendan Quigley F. se encargó de enterrar la tesis de la defensa, según la cual los dos hombres no tenían experiencia en negocios de narcotráfico, desconocían por completo la logística que se usa para enviar enormes cantidades de cocaína al mercado internacional, y en especial, que desconocían que la droga que enviarán a Honduras -el 15 de noviembre de 2015- tenía como destino final varias ciudades de los Estados Unidos.

De manera elocuente, Quigley F. fue mostrando a los miembros del jurado cómo los dos acusados habían estado envueltos en otros negocios de narcotráfico. Motivado a que los abogados defensores lograron desacreditar las fuentes de la DEA, y al hecho de que los informantes confidenciales tienen un amplio historial de récords criminales, el gobierno americano decidió usar directamente las evidencias -validadas por la corte- para probar cada uno de los aspectos que constituyen el delito por el cual los sobrinos de Nicolás Maduro están siendo juzgados.

A partir de entonces los dos imputados y sus abogados cambiaron su expresión facial. Hasta Campo Flores, quien suele sonreír a lo largo de todas las audiencias, lució turbado y pensativo.

También la periodista Adriana Núñez Moros, corresponsal que cubre el juicio para HispanoPost, comenta que entre los videos que fueron mostrados como parte de las pruebas por la Fiscalía de Estados Unidos, Campos Flores, uno de los acusados, dice “Yo pongo la melcocha (cocaína), no tengo problema”

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