(29/11/2016) La Iglesia Católica tiene siglos de actuación y supervivencia. Sus fronteras van más allá de la religión. Su diplomacia ha actuado de frente y tras bastidores en centenares de situaciones que poco se conocen. Sabiduría y paciencia. Objetivos claros y humildad que muchos no entienden. Por ello cuando la llaman a mediar, a facilitar, a tender puentes entre fuerzas opuestas se pone en acción una vasta red de herramientas y de personajes que hasta ahora han llevado a buen puerto las naves enfrentadas, a la deriva o descarriadas.

La visita que junto a mi esposa Bolivia hice al Vaticano para acompañar en su nombramiento a Cardenal Baltazar Porras nos sirvió para ponernos al día en cuanto al llamado “diálogo en Caracas”. Pudimos comprobar la cálida amistad entre Porras y el Santo Padre; conversar con el Secretario de Estado Cardenal Piero Parolín; compartir con la enviada especial de Maduro como jefa de la delegación a la ceremonia, la colega Maripili Hernández -de vieja relación con las instituciones católicas venezolanas- quien le manifestó al Pontífice “la alegría del presidente Maduro y de todos los venezolanos por la designación recaída en el arzobispo merideño”; escuchar al Papa pidiendo oración por los “facilitadores y  por la reconciliación entre los venezolanos” y hasta visitar, como una cortesía papal para los amigos de Porras, el Archivo Secreto Vaticano. Demostración fehaciente de la diplomacia milenaria.

Precisamente estando en esos eventos supimos del “cambio de timón” en la mediación de la Iglesia. Testigos todos de la falta de compromiso del régimen de Maduro en cumplir lo que ha venido ofreciendo, los encuentros del Papa Francisco con los obispos permitieron ser más contundentes en los mensajes a partir de la declaración de Monseñor Diego Padrón, presidente de la Conferencia Episcopal, cuando indicó que “el Gobierno debe cumplir con dos cosas: la liberación de los presos políticos y la apertura del canal humanitario para la colaborar con los ciudadanos con necesidades alimenticias y medicinales … La CEV no está contenta con el desarrollo del proceso de diálogo y la mayoría del pueblo tampoco…El pueblo tiene la sensación de que el Gobierno quiere controlar la mesa de diálogo, la forma en la que el gobierno muestra el diálogo a los medios de comunicación da esa impresión negativa”.

Inmediatamente en Caracas el Padre José Virtuoso, SJ, Rector de la UCAB, lanzaba con contundencia: “La democracia en Venezuela está en paréntesis porque el gobierno ha administrado de forma arbitraria las elecciones. Si no hay elecciones debe dejarse el diálogo”. Recomendó al enviado, Monseñor Claudio María Celli, permanecer más tiempo en el país para una mejor comprensión de los problemas de la población y tener una mayor interlocución con distintos actores.

Cuando Celli en reunión con el sector productivo confesó ver pocas probabilidades de éxito en las conversaciones e hizo alusión a su mediación en China usando una parábola de “las jaulas pequeñas con pájaros presos que luego se abrieron para que volaran en una jaula enorme” provocó una reacción inmediata. Días después escribió el Padre Luis Ugalde, SJ, su artículo semanal en El Nacional bajo el título “No somos chinos” que colgamos en www.runrun.es. Un segmento: “Es importante que los demócratas tengan claridad y defiendan esto en la mesa de negociación, en la calle, en la AN y en todas las instancias internacionales y que ayuden a que los facilitadores así lo entiendan. No se trata de humanizar la actual usurpación anticonstitucional disfrazada, sino de cambiar con votos democráticos el gobierno…necesitamos estar convencidos de que “no somos chinos” y persuadir a quienes de fuera nos quieren ayudar, que estén alerta pues el régimen “dialoga” al tiempo que va dando pasos para consolidar la dictadura. “No somos chinos” que se conforman con la dictadura política si nos alivian algo de la miseria económico-social, somos demócratas bajo un régimen que usurpa los derechos humanos y viola la Constitución…debemos unir al país para la urgente y difícil reconstrucción”.

Esperemos la reunión del martes 6 de diciembre. Si no hay cumplimiento rojo el panorama será más grave que la inflación, el hambre y la delincuencia  creadas por Maduro & Co.

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