(02/12/2016) El video que acompaña esta articulo trata del caso de Alemania que durante el periodo 1913-1924 vivió un periodo de hiperinflación bajo un gobierno socialista que ocasionó una de las peores crisis de ese país y lo condujo finalmente al nazismo.

El ejemplo de la hiperinflación alemana de 1923 es alucinante aun para los propios alemanes que lo vivieron. En esa época, el gobierno socialista de Alemania creyó que podía imprimir ilimitadamente billetes de banco con los cuales cubrir el déficit de las industrias estatizadas (ferrocarriles, teléfonos, etc.) y saldar alegremente las deudas del Estado. El resultado fue la descontrolada hiperinflación de 1923 que produjo desocupación, saqueos callejeros, caos social y toda clase de calamidades que finalmente condujeron a un horror aun peor: el nazismo.

Dice Hans F. Sennholz en su libro Tiempos de inflación: “Mientras que los gastos oficiales subían a grandes saltos, los ingresos provenientes de impuestos declinaban gradualmente hasta que, en octubre de 1923, sólo el 0,8 por ciento del presupuesto de gastos quedaba cubierto por la recaudación impositiva. En el período comprendido entre 1914 y 1923 los impuestos apenas cubrían el 15 por ciento de los gastos. Durante la fase final de la inflación, el gobierno alemán llegó a experimentar una atrofia completa del sistema fiscal”.

Frente a este descalabro el gobierno se lanzó a la emisión monetaria, aumentando la cantidad de moneda en circulación de 22 billones de marcos en 1919, a 400 trillones en noviembre de 1923 (esta última cifra no es exacta y varía según distintos autores).

Estalló la hiperinflación. Para los alemanes todo fue imprevisto y demoledor. Los precios y salarios comenzaron a subir tan vertiginosamente que era posible ponerse en una cola para comer una salchicha a un determinado precio, y tener que pagarla cinco veces más cara al llegar al mostrador.

El colapso se produjo el 30 de octubre de 1923. Ese día, el precio del dólar norteamericano, que había valido 4 marcos en 1914, alcanzó la extraordinaria cotización de 6 billones de marcos (4,5 billones según algunos autores).

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Majorie Palmer (citado por Álvaro Alsogaray en su ensayo Lo que vendrá, publicado en La Prensa el 15/7/75) describe con patetismo estremecedor lo ocurrido en esos días de pesadilla:

“Es difícil para cualquiera que se haya criado en una sana economía monetaria comprender el caos que siguió al colapso del marco alemán. Para el público en general, la inflación era más notable y dolorosa en los pequeños comercios donde compraba sus alimentos, ropa y otras necesidades básicas. Los precios variaban por hora y los nuevos valores se anunciaban y remarcaban continuamente a medida que el valor del marco continuaba su espiral descendente.

En un día de junio un hombre pagó 14.000 marcos por un sándwich de jamón. Al día siguiente el mismo sándwich, en el mismo negocio, le costó 40.000 marcos (6.000 dólares al cambio de la posguerra). Los habitantes de las ciudades que vivían a sueldo encontraban que sus cheques semanales apenas cubrían el costo del transporte hasta sus casas.

“Muchos pequeños negocios cerraron cuando habían vendido sus mercaderías. Otros, más habilidosos, comenzaron a retener sus productos hasta el día siguiente, cuando los precios subirían seguramente. Pero poco después, hasta ellos se vieron obligados a cerrar cuando los granjeros y mayoristas comenzaron a negar sus entregas a cambio de marcos que se deterioraban tan rápidamente”.

Los párrafos anteriores extraídos de la página de Enrique Arenz muestran una notable coincidencia con la desastrosa política económica aplicada por el gobierno socialista de Maduro y está teniendo las mismas nefastas consecuencias.

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