dolar-sube_y_baja

(04/01/2017) De un artículo publicado en Prodavinci, donde el economista y profesor universitario, Ronald Balza Guanipa realiza un análisis bastante detallado acerca de los factores que afectan el valor del dólar paralelo, hemos tomado los aspectos mas resaltantes del mismo con la intención de simplificar su lectura sin sacrificar el contenido del mismo. Aquellos que quieran acceder el artículo original pueden hacerlo en  Prodavinci sin embargo la lectura aqui presentada puede resultarles provechosa.

A continuación el artículo:

El 11 de diciembre de 2016 el Presidente de la República anunció la súbita anulación de más de 6 millardos de billetes de 100 bolívares, los de mayor denominación en el cono monetario disponible en Venezuela. Ello supondría destruir el 77% del efectivo para la fecha, un 6% de la liquidez monetaria, antes de distribuirse los también anunciados nuevos billetes de mayor denominación. Como justificación, medios oficiales declararon la pretensión de debilitar “operaciones para-económicas” en la frontera.

La medida, que se tomó a pesar de suficientes razones para no hacerlo, ha dado una oportunidad para observar el comportamiento del marcador del paralelo en una suerte de inaudito experimento natural. A las 24 horas del anuncio fue reportada una caída del marcador desde 4.200 bolívares por dólar a 3.570,74 bolívares. A la semana, cuando el Presidente decidió prorrogar el plazo establecido para la anulación, el marcador había caído a 2.057,09 bolívares. Miembros del gobierno celebraron el éxito de “medidas económicas contra las mafias que manipulan el precio del dólar”. Sin embargo, el 27 de diciembre el marcador había remontado hasta 2.923,54 bolívares por dólar. Conviene examinar la ocurrencia de estos eventos y sus diversas interpretaciones.

  1. Modelos de equilibrio para mercados paralelos

En un trabajo que acaba de cumplir 20 años, Steven Kamin y Nita Ghei afirmaron que “donde existen mercados paralelos para moneda extranjera es natural considerar el tipo paralelo como un valor aproximado del tipo de cambio de equilibrio, puesto que es fijado directamente por el mercado”. Construyeron un modelo con dos requerimientos: por un lado, la igualación de la oferta de dólares (provenientes de exportaciones de bienes) y la demanda de dólares (destinados a importaciones). Por otro, la distribución de dólares y moneda nacional en el portafolio del sector privado según una composición “deseada”, dependiente de la tasa esperada de depreciación del paralelo. Suponiendo que el gobierno fijase arbitrariamente un tipo de cambio controlado, el paralelo sería de “equilibrio” (así como la cantidad de dólares mantenida por el sector privado) si ambos requerimientos fuesen satisfechos a la vez. Unos años antes, Ricardo Hausmann había propuesto un modelo similar para una economía petrolera, incluyendo explícitamente vínculos entre el déficit fiscal y la emisión monetaria. El paralelo (aunque no su tasa esperada de depreciación) también se contaba como una de las variables explicadas por el modelo.

Recientemente, Valerie Cerra publicó en un Working Paper del Fondo Monetario Internacional un “Modelo de Venezuela” con un propósito parecido. En él sugiere que “cuando una pequeña proporción de las transacciones en moneda extranjera fluye a través del mercado negro, su tasa refleja los precios en el mercado de bienes más distorsionado (es decir, del subconjunto de bienes sujeto a los mayores márgenes sobre sus precios internacionales)”. También sugiere que “el incentivo para mantener dólares [en el portafolio] refleja expectativas de mayores tasas de inflación y tipos de mercado negro en el futuro, a su vez explicadas por la expectativa de una caída… En la provisión de moneda extranjera para importaciones”.

Hay al menos tres elementos resaltantes en estos modelos. El primero, que sólo consideran dos países, siendo uno pequeño e incapaz de afectar al otro. Por eso sólo hay dos monedas (el bolívar y el dólar) y, para cada bien, dos precios (el distorsionado y el “internacional”). El segundo, que cada país se considera homogéneo, sin particularidades locales relevantes. El tercero, que el paralelo se determina como parte de un “equilibrio de mercado”, independientemente de su método de cálculo. Por tales elementos, estos modelos pueden dejar sin respuesta preguntas relevantes para el caso venezolano de nuestros días: ¿cuál es el papel del peso colombiano? ¿Son relevantes las transacciones fronterizas para determinar un marcador con impacto nacional? ¿Tiene alguna importancia que el marcador del paralelo sea publicado por una única empresa, que se atribuye el conocimiento del mercado y la divulgación desinteresada de sus hallazgos?

  1. Equilibrio y medición

Carmen Reinhart y Miguel Ángel Santos expresaron en bolívares la deuda pública externa venezolana desde 1982 hasta 2013, utilizando dos series de tipo de cambio: la oficial y la “del mercado paralelo”. Luego de una unificación cambiaria, el tipo resultante sería un promedio de oficial y paralelo, los importadores y productores podrían transferir a los precios sus “incertidumbres”, la inflación saltaría y con ella el Producto Interno Bruto (PIB) nominal y la nueva relación deuda/PIB podría acercarse más a la calculada con el tipo oficial que con el paralelo.

Esta importante conclusión pone el acento en el efecto que podría tener el paralelo sobre las decisiones de los agentes y sus registros contables, sin explicar cómo es el “mercado” donde se ha determinado tal paralelo. Este tipo es tratado como un dato y no como una incógnita. Es por esto que vale preguntarse en qué sentido la serie denominada “tipo de cambio del mercado paralelo” mide una misma variable entre 1982 y 2013. Para cada persona u organización podría haber sido lo mejor aceptar como “paralelo” dicha cifra, si las demás personas y organizaciones hicieran lo mismo. En tal caso, aceptar el “paralelo” en cada momento habría sido algo así como una estrategia óptima en un equilibrio de Nash. Pero esto no bastaría para asegurar que tal “paralelo” se determinó como parte de un equilibrio, en el sentido propuesto por Hausmann, Kamin y Ghei o Cerra.

Por colocar un ejemplo tomado de la microeconomía: que consumidores y empresas actúen como precio aceptantes es una condición necesaria para determinar precios de equilibrio en competencia perfecta. Pero no es la única condición. Los precios sólo son de equilibrio si se igualan simultáneamente la oferta y la demanda de cada bien, definidas a partir de decisiones óptimas individuales. La distinción es importante. La serie del paralelo (relacionada con el tipo oficial y otras variables) utilizada por Reinhart y Santos podría explicar comportamientos similares de productores, importadores y consumidores entre 1982 y 2013. Sin embargo, es posible que los comportamientos de estos agentes (y otros cambios aparentemente relacionados) no explicasen ni dirección ni magnitud de las variaciones del paralelo.

Desde 2010 DolarToday llena un vacío informativo en Venezuela. La actualización y divulgación inmediata de sus cifras le ha permitido establecerse como referencia principal del paralelo (incluso para los gobernantes), a pesar de cambios notables en sus fuentes y métodos de cálculo y de la existencia de inconsistencias conceptuales en sus sucesivas definiciones.

  1. Tres mercados y ninguno de dólares en Venezuela

Actualmente Dólar Today reporta, entre otros valores de referencia, el “Dólar Today” y el dólar “Cúcuta”. Según su página, al menos entre el 7 y el 27 de diciembre de 2016, el primero “corresponde a las operaciones privadas realizadas en Venezuela (Caracas principalmente)”, y se obtiene “utilizando un algoritmo propietario [sic] que analiza (y compara) información suministrada a Dólar Today sobre el comportamiento del paralelo en mesas de dinero y promediando la información de oferta que publican usuarios en las distintas redes sociales”. El segundo “se basa en el cambio fronterizo que se realiza en la ciudad de Cúcuta… para operaciones realizadas EXCLUSIVAMENTE VIA TRANSFERENCIA BANCARIA [mayúsculas en el original]”.

Dólar Today se ha presentado a sí misma como un “termómetro” que divulga información pública, fácilmente verificable, que ni determina el tipo de cambio ni vende divisas. Sin embargo, la información “privada” utilizada para calcular el Dólar Today no es publicada ni referida en la página. Y la supuestamente aprovechada para calcular el Dólar Cúcuta no coincide con información pública disponible. A pesar de que (según el gobernador del Táchira), el Banco de la República de Colombia tiene 12 casas de cambio legales en Cúcuta y mil 998 operadores cambiarios, y además funcionan más de mil 200 ilegales, DólarToday afirma que “la cotización del peso con respecto al dólar en casas de cambio puede ser corroborada independientemente con tan solo hacer una llamada telefónica a cualquier casa de cambio en Cúcuta”. La consulta de páginas web, sin embargo, evidencia diferencias significativas entre fuentes independientes y cifras publicadas por Dólar Today.

Registros diarios de @Movicambios y @bolivarcucuta, por ejemplo, pueden conseguirse en Twitter: precios de compra y venta, en efectivo y por depósitos (o transferencias) de bolívares por dólares, bolívares por pesos y pesos por dólares, además de otras monedas y metales preciosos. Es posible que las cotizaciones en distintas casas de cambio no coincidan, teniendo en cuenta la oferta y la demanda de cada activo en cada establecimiento y el efecto de la competencia (o las regulaciones) sobre el margen de intermediación aplicado en cada uno. Como se nos invita a elegir “cualquier casa de cambio” para corroborar las cifras de Dólar Today, comparemos la información que suministró entre el 7 y el 27 de diciembre de 2016 con la publicada por @Movicambios.

Entre el 7 y el 14 de diciembre, el Dólar Cúcuta superó entre 17% y 20% el precio de venta por depósitos de @Movicambios, y entre 39% y 49% el precio de compra. La caída registrada por Dólar Today no ocurrió en @Movicambios: sólo el viernes 17 los precios para transacciones en efectivo cayeron sustancialmente, mientras los precios por depósitos variaron menos. En cuanto a los montos transados, el martes 13 @Movicambios informó que “las Casas de Cambio no están negociando efectivo, en su mayoría, de ninguna denominación. Recomendamos acatar instrucciones de gobierno”. Las transacciones con efectivo durante la semana fueron “mínimas”.

Hasta ahora hemos observado el comportamiento diario de dos mercados en los que participa @Movicambios: bolívares por dólares en Cúcuta y pesos por dólares en Cúcuta. El tercero es el de pesos por bolívares. El precio del bolívar en efectivo, pagado en pesos, fue el único que se incrementó significativamente (y sólo el viernes 17 de diciembre). El marcador del paralelo en Venezuela no debió caer con la anulación del billete de 100 bolívares, suponiendo que el grueso de operaciones vía mercado paralelo no se hacen en efectivo. Los registros de “cualquier casa de cambio en Cúcuta” lo confirman. Sin embargo, la vinculación que Dólar Today hizo de sus cifras con las casas de cambio merece un comentario adicional

  1. Bajando el Dólar Cúcuta sin aumentar la oferta de dólares en Venezuela

El gobernador del Táchira ha atribuido a operaciones comerciales y financieras fronterizas la pérdida de valor del bolívar. Para contrarrestarlas, propuso: instalar estaciones de servicio (dos en Ureña y una en San Antonio) operadas conjuntamente por empresas colombianas y PDVSA para vender a conductores colombianos combustibles en pesos o en dólares, utilizando tarjetas prepago “manejadas por las casas de cambio o los operadores cambiarios o la banca pública y privada”. También propuso establecer “una oficina permanente del BCV [Banco Central de Venezuela], del Ministerio de Finanzas y de la Superintendencia de Bancos (Sudeban) para la estabilización de la economía en la entidad”, siendo la primera tarea de la sede del BCV asegurar que los “residentes puedan cambiar sus billetes de 100 bolívares” en la entidad. Por último, abrir casas de cambio “en la frontera con Colombia dentro del territorio de Venezuela, específicamente en San Antonio del Táchira, Ureña, San Cristóbal y en cualquier capital de Venezuela [para el] canje de los pesos colombianos a bolívar venezolano y del bolívar a otras monedas, tales como: euro, dólar americano, libra esterlina, peso colombiano, soles”.

Estas casas se establecerían “con el propósito de combatir la devaluación del bolívar en la frontera [pagando] el verdadero valor del peso colombiano en territorio”. Según el gobernador, con estas medidas se impediría una operación de multiplicación de bolívares realizada en el mercado negro por compradores de dólares con bolívares, de pesos con dólares y, nuevamente, de bolívares con pesos. En esta “bicicleta cambiaria”, según Pasqualina Curcio, el Banco de la República de Colombia habría participado comprando 2 millardos de billetes de 100 bolívares “que, o siguen en el BRC, o por el volumen debieron llevarlos a otros depósitos, quizás suizos, o simplemente le dieron otro uso, como por ejemplo ‘papel para elaborar billetes’, por lo que así, quizás, fueron vendidos”.

Instalar casas de cambio en Venezuela en medio de un control de cambios luce sorprendente e inútil. Vender la gasolina en dólares o pesos no incrementaría la demanda de bolívares. Reducir la oferta de dinero retirando los billetes de 100 bolívares en lugar de incrementar la demanda podría bajar el paralelo, pero a elevados costos de confianza que empeorarían las expectativas.

Y, hecho el experimento, el precio del dólar en bolívares no bajó en @Movicambios tanto como en Dólar Today.

El golpe que los gobernantes dijeron querer asestar a las casas de cambio fue recibido por la población más vulnerable de Venezuela. Si otras casas respondieron como @Movicambios, es posible que no sufriesen las mayores pérdidas, ni las más duraderas. Si el billete de 100 bolívares tenía fecha de vencimiento, y se esperan nuevos billetes de mayor denominación, bastaría con interrumpir temporalmente las mayores operaciones de intermediación y cobrar un margen mayor por operaciones pequeñas de alto riesgo. Las pérdidas serían sufridas por oferentes y demandantes de efectivo en la frontera: comerciantes y consumidores con intereses del lado venezolano sufrirían las mayores consecuencias aun cuando no hubiesen sido sometidos a las violencias del saqueo.

Los presuntos mafiosos dedicados a falsificar dólares pudieron hacer mayores ganancias al convertir los billetes de 100 bolívares en papel de reciclaje potencialmente más barato. Y la caída del marcador de Dólar Today pudo generar lucrativas oportunidades para comprar dólares “baratos” a quien tuviese que venderlos urgentemente, necesitando compensar la pérdida de sus billetes de 100 bolívares en un mes de pagos especiales. Mientras no ingresaran los billetes de mayor denominación y se revirtiese la única causa aparente de la caída de Dólar Today, esta sólo golpearía a quien obligatoriamente tuviese que vender, fuese mafioso o no, viviese en la frontera o no, dólares al marcador del paralelo.

Y entonces, ¿por qué bajó el paralelo?

Una respuesta tentativa, que luego rebatiremos, no recurrirá a las explicaciones de Dólar Today ni a la existencia de un supuesto “mercado” paralelo con determinantes bien identificados, puesto que ambas vías fueron descartadas previamente.

Utilicemos para comenzar una feliz expresión de Luis Carlos Díaz: el anuncio dio una oportunidad para “aprender por las malas la diferencia entre dinero y billetes”. Sólo con un anuncio, el gobierno redujo a la vez la oferta de dinero y la demanda de billetes de 100 bolívares.

El gobernador del Táchira aportaría evidencia anecdótica, afirmando al día siguiente que “los narcotraficantes… están vendiendo un billete de 100 bolívares en 70, pero hace unas horas lo compraban en 120”. Sin embargo, el anuncio no pudo reducir la demanda de dinero en la misma magnitud: todos no intentarían depositarlos en bancos o podrían convertirlos de inmediato en bienes o servicios. Quienes debían hacer pagos en efectivo (por ejemplo jornales, transporte, gasolina, reparaciones mecánicas o domésticas, deudas y compra de divisas) querrían cambiar sus billetes de 100 bolívares (los de mayor denominación en un país que requería los de 5.000 bolívares desde mayo de 2016) por otros de menor denominación, que representaban menos del 23% del efectivo disponible. Sería de esperar que el billete de 100 bolívares se aceptase por menos de su valor facial, pero también que el billete de 50 bolívares se aceptase por más. Este efecto podría observarse en todo el país, para distintos tipos de transacción, incluyendo compra de cualquier divisa pagada en efectivo. Si la demanda de bolívares superaba a la oferta, el precio del bolívar debía subir y el marcador del paralelo debía caer, tanto en pesos como en dólares.

La pregunta que habría que responder primero no es ¿por qué cayó el paralelo?, sino ¿cómo se determina el paralelo? Independientemente de que todos los interesados acepten el paralelo para sus transacciones, habría que responder si las interacciones de todos lo determinan, o si lo determina un cartel o un monopolio, y si hay algunas restricciones para su determinación. Aceptar a priori, como un resultado “de mercado”, la dirección y magnitud de los cambios del paralelo y luego intentar explicarlos puede llevarnos a racionalizar, inadvertidamente, intervenciones oportunistas sobre su marcador. En palabras de Ronald Coase, Premio Nobel de Economía 1991:

Dólar Today es una empresa, y su producto suele ser aceptado como un “precio de mercado”. Alfredo Serrano en su Manual de Tonterías y Pasqualina Curcio en un complemento reciente le atribuyen fines políticos ajenos a comportamientos económicos (comentario para el que no necesitaron las cifras que el BCV cumple un año sin publicar), pero pasan por alto el carácter político y económico de imponer controles de precios y de cambios, los incentivos políticos y económicos para mantenerlos en beneficio de unos grupos de interés y los efectos económicos y políticos que favorecerlos tiene sobre el resto de los grupos relacionados con el país. También, curiosamente, omiten los propios intereses económicos de una única empresa con el poder de señalar unilateralmente uno de los precios más importantes en cualquier país del mundo.

Para quienes creemos necesario levantar los controles de cambios y de precios es indispensable considerar cuidadosamente el funcionamiento que atribuimos a los mercados de bienes y activos, incluyendo divisas.

Es muy peligroso atribuir a los mercados las capacidades de decidir, castigar o desconfiar, de observar como individuos racionales y eficientes los desastres causados por los controles, prestos a llenar espontáneamente y de inmediato los vacíos que deje el levantamiento de los controles, incluso de haberlos llenado ya, funcionando libremente como mercados paralelos. Coase, quien recibió el Nobel mientras varios países de Europa del Este comenzaban a abandonar el comunismo, hizo una advertencia a sus asesores: a estos países “se les aconseja moverse hacia una economía de mercado, y si sus dirigentes desean hacerlo, sin las instituciones apropiadas ninguna economía de mercado con algún significado es posible”. Esta advertencia también vale para nosotros.

Leer articulo completo de Ronald Balza Guanipa en Prodavinci

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