maduro_cortepenal

(19/01/2017) Grotescos crímenes masivos cometidos por el grupo que se ha adueñado del poder en Venezuela ameritan la intervención de leyes y organismos que las apliquen con carácter universal, sin fronteras territoriales, porque no solo es que se ocasionan grandes sufrimientos de todo tipo a la población nativa, sino que los efectos nocivos de sus actos se extienden a otras naciones, en unos casos llenándolas de masas de inmigrantes indigentes, y en otros infectando sus sistemas monetarios con el lavado de dineros producto de la corrupción. Es ese dañino fenómeno dual de la dictadura política y la corrupción que saca de su país a miles, a millones de personas huyendo del hambre, de la inseguridad, de la represión, de la muerte, y que también infecta a los sistemas bancarios del mundo con miles de millones de dólares que el grupo adueñado del poder roba y drena para ser lavados, es decir, se trata de hechos que, además de lesionar los derechos humanos de los nacionales, atentan contra la estabilidad social, jurídica, económica, política de otros países.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial se crearon dos tribunales especiales de jurisdicción universal, uno en Núremberg y otro en Tokio para juzgar a los culpables de haberla ocasionado y también a los culpables de las atrocidades cometidas en ella, esto ocurrió en 1946. En los años 1993 y 1994 respectivamente, el Consejo de Seguridad de la ONU creó dos tribunales penales también de jurisdicción universal para conocer de graves violaciones de los derechos humanos, sancionar a los culpables y restaurar la paz en hechos ocurridos en la ex Yugoslavia y en Ruanda. Los citados antecedentes muestran que el concepto de soberanía no implica atribución ni impunidad para cometer crímenes contra los pueblos bajo la inactividad de la comunidad internacional, que por cierto vino a despertar tardíamente ante tales fenómenos, lo que les sacó del letargo fueron los ríos de sangre que corrían por todas partes, 60 millones de muertes en el caso de Alemania, que han podido evitarse parando a tiempo a Hitler desde cuando comenzó a destruir el sistema democrático de la Constitución de Weimar poniéndola de lado con su ley habilitante (¿les suena?) o “Ley de Plenos Poderes” para gobernar por decreto y con la cual bajo apariencia legal anuló el Parlamento, persiguió, encarceló, torturó y mató a inocentes por motivos raciales, políticos, étnicos, hasta que llegó a desencadenar esa horrorosa conflagración mundial.

En Venezuela tenemos una reedición de aquel fenómeno hitleriano, un grupo político-militar-comunista tomó el poder bajo las reglas de una Constitución que de inmediato desconocieron para gobernar sin ley, grupo que valiéndose de un proceso constituyente fraudulento elaboró otra Constitución que a menudo invoca para efectos publicitarios, pero que la viola groseramente.

La complicidad de las FANB

La otrora fuerza militar de la democracia ha sido y está siendo desmantelada y transformada en un ejército lacayo y terrorista que opera bajo el mando de extranjeros y de venezolanos implicados en graves delitos, narcotráfico entre otros, y también con agentes de organizaciones criminales del mundo árabe.

Un TSJ ilegal

La organización del sistema judicial también ha sido copada por funcionarios que firman sentencias de persecución condenando como culpables a personas inocentes. Se están produciendo masacres, solo el año pasado hubo 29.000 muertes violentas, uno cada 20 minutos. El Observatorio Venezolano de Violencia ha certificado el horror de 252.073 muertes desde 1999. Ahora mismo están practicando matanzas bajo el programa denominado Organización Liberación del Pueblo (OLP) según la cual grupos policiales y parapoliciales entran en las casas disparando a matar a supuestos delincuentes.

Organizaciones que trabajan en defensa de los derechos humanos certifican que más de 5% de la población ha emigrado huyendo del terror, de la persecución por sus ideas y también del hambre y la miseria, esto a la par de la conversión de uno de los países más ricos del mundo en uno de los más pobres, en estado de quiebra, pues este grupo que ostenta el poder se lo ha robado todo, la corrupción es descarada, los hombres del gobierno antes pobres de solemnidad ahora son magnates que por todas partes exhiben riquezas delictivas; el sistema bancario de varios países está infectado de la actividad de lavado de dinero que se llevan sin parar desde que asumieron el poder. Literalmente, el pueblo venezolano muere de hambre, las dantescas escenas de personas hurgando de la basura en búsqueda de algo que comer son constantemente difundidas en las redes sociales porque los medios de comunicación formales están casi todos mediatizados, algunos bajo amenazas y otros comprados por personas del gobierno.

La institucionalidad está rota, nuestro Parlamento es desconocido por el régimen que así se ha autoeximido de rendir cuentas de sus actos, las sesiones del Legislativo son invadidas por grupos pagados que agreden a los diputados; a estos se les viola la inmunidad; las leyes que se dictan son anuladas por un Tribunal Supremo de Justicia cuyos magistrados son militantes del régimen que han accedido al cargo sin ceñirse a norma alguna sobre requisitos de honestidad ni de idoneidad.

Venezuela es la Alemania de 1933

En resumen, Venezuela está en una situación de extrema gravedad que amerita la intervención del Tribunal Penal Internacional, es la Alemania de 1933, y más que eso, porque las gravísimas violaciones de los derechos humanos que allá se dieron en nuestro país ya han recorrido largo trecho, por lo que cabe la pregunta: ¿cuánta tragedia se hubiera evitado el mundo si hubiera parado en sus inicios a Hitler? ¿Cuánta tragedia más se podrá evitar con la actuación de la justicia internacional en el caso venezolano?

¿Someter a la población a la hambruna y a la muerte por carencias de medicinas e insumos médicos debido al robo de los dineros públicos no es lo mismo que matarla a tiros?

¿No es un crimen de lesa humanidad esta tragedia que sufre el pueblo venezolano?

Ese es el corazón de mi argumento en la acusación que pronto interpondré en La Haya contra Nicolás Maduro y su criminal cúpula civil, judicial y militar.

Carlos Ramirez López – Dr. Ley – @carlosramirezl3

¿Tienes algún comentario? Hazlo a continuación: