hambre_en_venezuela

(07/02/2017) En Venezuela, hasta hace muy poco, los ciudadanos se alimentaban adecuadamente (incluidos los menos favorecidos) a diferencia presente cuando una mayoría poblacional está dependiendo del Estado para recibir una pequeña caja de productos, bajo un escenario donde el hambre y los alimentos se han convertido en armas político-partidistas del chavismo-madurismo en procura de mantener medio alimentados tanto a los necesariamente “sumisos” como a los “enchufados” al proceso, y como “muertos de hambre” al resto de la población (un 80% aproximadamente), convirtiendo el derecho a comer en una dádiva (cosa que se da como regalo) oficialista coordinada por el PSUV quien categoriza (ordena o clasifica) a los ciudadanos para darles acceso a un diabólico sistema de distribución de migajas que como sobras deja una “clase privilegiada”, y en simultaneidad los “ciudadanos excluidos” (la gran mayoría) no pueden adquirir ni tan siquiera los alimentos para una dieta básica ante los elevados precios “controlados”, viéndose obligados a vender los pocos objetos de valor que poseen para aumentar en lo posible la compra de alimentos en aras de aliviar en algo la hambruna hogareña.

El término “guerra económica” (equivalente al denominado “sabotaje económico” utilizado mundialmente por los comunistas en el pasado)es asumido por el “gobierno” a la luz de soslayar su verdadera intención: la confrontación político-partidista, es decir una “guerra política” matizada de económica para justificar la represión moral y física de los opositores al pensamiento único en pro de forzarlos a un cambio de conducta o de voluntad en todo aquello que perturbe el tránsito hacia el comunismo, dejando en el camino el sistema de propiedad privada al sostener que la economía produce para el mercado y no para la sociedad (¿?), razón suficiente, alegan, para acabar con el capitalismo estatal como última etapa en la evolución del socialismo-comunismo la cual estiman acelerar “matando de hambre” a los opositores.

En efecto, al instrumentar la “revolución” chavista-madurista la indivisible dualidad entre estrategia (definición de planes) y táctica (ejecución de los planes) basada en la “guerra política” con disfraz de económica, han convertido el hambre en un mecanismo de dominación para perpetuarse en el poder político con maniobras dictatoriales, al tiempo de “argumentar” mediáticamente que su permanencia se hace vital para la transformación de la sociedad como un todo, ante la necesidad de instaurar una superestructura política-ideológica para apresurar la llegada del comunismo y así eliminar, afirman, el Estado que encarna el poder de la clase dominante-explotadora de la sociedad civil, dando por valido el perfilar la toma de ese poder político como condición para que las “fuerzas revolucionarias” puedan exterminar los “restos” del Estado capitalista en un ambiente de terror, angustia e incertidumbre que está propiciando, entre otros males, que muchos se vayan extenuando hasta caer en la desesperanza y otros a emigrar hacia tierras “extrañas” ¡con grandes penurias pero respirando libertad!; siendo que el delito antirrevolucionario cometido que los impulsa a “salir huyendo” es ser ciudadanos que piensan con independencia al tener criterios y puntos de vista que les son propios.


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De igual modo, es marcadamente evidente la profunda decepción y hondo enojo que experimenta el pueblo tanto por la crítica pérdida de su poder adquisitivo como por la presencia del “dúo malvado”: desabastecimiento y escasez; hecho que cobró fuerza en 2016 cuando el “ejecutivo” publicó nueve Decretos para “motorizar” la economía creando un Consejo Nacional de Economía Productiva para que pusiera en “marcha” 15 motores productivos; como un obvio “pote de humo” para esconder la motivación por destruir tanto el aparato productivo como la distribución privada.

A tenor de ello, no debe interpretarse como “mera coincidencia” que se hubiesen aplicado en 2016 cuatro ajustes de sueldo integral (con efectos negativos para la economía pero compensatorios para la familia) hasta llegar a 36 aumentos del salario mínimo (SM) entre 1999 y enero 2017 de los cuales 15 corresponden al periodo de N. Maduro, evidenciándose en esos 4 años una disminución del Salario Mínimo Real cercana a un 69% y el salario integral real (SM +Bono de alimentación) en más de un 41%, a pesar que el SM nominal creció desde Bs 2.047 en 2012, Bs 2.973 en 2013, Bs 4.889 en 2014, Bs 9.648 en 2015, Bs 27.092 en 2016, y en Bs 40.638 para enero 2017.

Todo esto en un contexto donde la Canasta Alimentaria (CA) evolucionó desde Bs 4.074 en 2012, Bs 5.890 en 2013, Bs 17.230 en 2014, Bs 93.600 en 2015, para arribar a la maléfica cifra de ¡Bs 544.990,78 en 2016!

Combatir la pretensión chavista-madurista de imponer una dictadura de corte comunista con “cámaras de hambre” diseminadas a nivel nacional, debe motivar un relanzamiento de aquel espíritu unitario que privó cuando el pueblo se integró con los estudiantes, la iglesia católica y militares patriotas hasta forzar la huida del dictador aquel 23/01/1958 luego de una huelga general.

En el presente, urge “refrescar” esa voluntad democrática de los venezolanos hasta configurar una suerte de “FRENTE POPULAR” como un esfuerzo unitario y plural; planteamiento que en mucho coincide con lo expresado por Luis Ugalde (05/01/17): “un amplio, múltiple y coordinado Movimiento Social y Político, que confluya en un único objetivo: salir del régimen…” “que por su culpa los venezolanos estamos ante una miseria no conocida en los últimos 100 años”

Por: Economista Jesús Alexis González / [email protected] / http://www.pedagogiaeconomica.com

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