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(05/03/2017) Desde octubre pasado en el Saime, la expedición de pasaportes está detenida. Las autoridades han alegado falta de material para elaborar las libretas y habían prometido que en el mes de marzo comenzaría a regularizarse la entrega y la crisis se resolvería totalmente en junio. Marzo llegó y la promesa de regularización del servicio parece depender no del SEMAT sino de los ciudadanos que paguen.

Según reporta el Diario El Nacional, una fuente del Saime informa que cada día se asignan 15.000 citas para pasaportes. Si se calcula el número de solicitudes que pudieron procesarse desde octubre, cuando ocurrió la falla en la entrega, hasta ahora, por lo menos 2.250.000 pasaportes están en cola. A una usuaria le informaron el jueves en la oficina de la sede principal del Saime que con el plan de agilización imprimirían 5.000 libretas diarias. A ese ritmo tomaría más de un año ponerse al día.

La Ley Orgánica de Identificación, dictada a través del decreto presidencial N° 1412 del 19 de noviembre de 2014, establece la obligación legal del Estado de facilitar la cédula y pasaporte a todos los ciudadanos. Esta ley no establece tiempos máximos para la entrega de los documentos por parte del organismo responsable, pero sí sanciones para el ciudadano que no retire su pasaporte transcurrido un mes de la notificación de la emisión, a razón de 8 unidades tributarias por cada mes de retraso. Los costos de emisión del pasaporte deberían estar establecidos en una ley especial.

Por ello, la nueva opción de agilización del trámite afecta el derecho constitucional de todos los venezolanos de tener un documento de identidad al agregar trabas como la cantidad de dinero a pagar y la exigencia de que se cancele con tarjeta de crédito, advierte Roberto León Parilli, presidente de la Alianza Nacional de Usuarios y Consumidores. “El hecho de que te cobren por la agilización es la implementación de un método que han extendido a otras áreas para limitar la demanda. Lo hicieron con la comida, cuando han permitido que se compren alimentos a dólar libre, o cuando imponen trámites adicionales para comprar. Ahora hacen que la gente pida menos el pasaporte porque no tiene dinero o tarjeta de crédito para pagar el trámite rápido y el trámite lento puede llevarse más de cuatro o cinco meses de espera”, indica Parilli.

Hace algunas semanas el propio Juan Carlos Dugarte, director del Saime, había intentado controlar la demanda de un servicio ya colapsado. “Si bien es cierto que tenemos escasez de material, sí tenemos pasaportes para las personas que lo ameriten para viajar. Si usted no necesita viajar próximamente espere a que esté cerca de la fecha de viaje para realizar los trámites”, dijo el 7 de febrero, durante una jornada de cedulación.

¿Dónde está el embudo?

El trámite del pasaporte, se supone, ya había sido agilizado cuando Dante Rivas automatizó el Saime. Sin embargo, también ocurrieron retrasos como el actual, pero en la fase de solicitar el documento. En 2009, por ejemplo, fue necesario hacer un operativo especial para otorgar 700.000 citas que quedaron represadas por fallas en el sistema. Ahora, el ex funcionario chavista critica a la nueva gestión al mando de la institución. “Cuando el Saime acabó con la corrupción no fue cuando metió a más gestores presos, fue cuando facilitó más los trámites” y “hacer difícil los trámites, me recuerda la Inquisición. Los ciudadanos son herejes, enemigos del Estado y su pena es sufrir el burocratismo”, ha escrito en Twitter en el último mes, aunque se niega a contestar llamadas.

Antes de 2006 solicitar el pasaporte implicaba pasar la madrugada sobre cartones en la acera frente a la sede de la antigua Onidex, en el centro de Caracas. Ese año comenzó la automatización del servicio y en julio de 2007 comenzó a expedirse el pasaporte electrónico. La cuantiosa inversión en tecnología —desde 2003 el Estado ha gastado 1.400 millones de dólares en la modernización del sistema de identidad con asesoría cubana, de acuerdo con investigaciones de El Nacional— no termina de mejorar el servicio.

Desde los tiempos en que había que conectarse a Internet de madrugada hasta la falla actual de la página que no permite en muchos casos verificar el estatus del trámite y mantiene un retraso de más de 6 meses en la entrega del principal documento de viaje, el moderno sistema siempre ha fallado.

A finales de 2014, el Saime hizo un pedido a la Casa de la Moneda de 3 millones de libretas de pasaporte sin personalizar. La entrega tardía se completó por fin entre enero y febrero de 2017. Una fuente del Banco Central de Venezuela asegura que la Casa de la Moneda entregó lotes por un total de 2 millones durante 2015, que luego se redujeron a 880.000 durante 2016 y 180.000 en lo que va de este año. En este momento, la fábrica espera material para cumplir con el pedido de 2 millones que se hizo en 2015 y que debía haberse entregado el año pasado.

Sin duda que el SAIME está en su peor momento. Al parecer ni con el proceso de agilización podrán cumplir con los tiempo de entrega ofrecidos.

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