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(09/03/2017) A Nicolás Maduro no le gusta que lo califiquen como dictador pero hace todo lo posible para ganarse tal título todos los días. La decisión de encarcelar y juzgar a través de los tribunales militares al profesor de la Universidad de Carabobo Santiago Guevara es un despropósito inadmisible.

Es una decisión que dibuja con precisión hasta dónde está dispuesto a llegar el cogollo gobernante.

El uso de la justicia civil para reprimir a la disidencia parece que se le está complicando y por ello el Sebin se mete en los tribunales y obliga a algunos jueces a cumplir sus órdenes.

Ya en dos oportunidades integrantes de la policía política han pretendido obligar a dos jueces a dictar la sentencia que ellos querían, que no era otra que dejar detenidos a los ciudadanos que ellos presentaron, aunque no hubiera motivos que lo justificaran.

Una de las jueces renunció al cargo en pleno juicio y los policías encontraron a quien se prestara para cumplir sus órdenes.

No es menos grave que en el Sebin haya ciudadanos a quienes los tribunales les han dado su libertad, pero esa policía dirigida por el general Gustavo González López se niega a liberar.

En esta situación están, desde hace meses, siete funcionarios de la policía de Chacao, al igual que Yon Goicoechea, a quien hace más de dos meses le dieron la boleta de excarcelación Este tipo de comportamientos se inició cuando desde la Fiscalía General de la República decidieron actuar un poco más apegados a la ley y no como lo venían haciendo. Esta decisión de Luisa Ortega Díaz no ha sido del agrado del cogollo gobernante.

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Sin embargo, le recordamos a la Fiscal que no cumplir las decisiones de los tribunales es un delito, por lo que esperamos su actuación para poner las cosas en su sitio. El Defensor del Pueblo también debería tomar cartas en el asunto, pero a Tarek William Saab le tenemos menos fe. En todo caso, ellos dos conforman un poder que debe demostrar que lo es. Que no son un mero adorno.

Por Xabier Coscojuela en Tal Cual Digital

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