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(19/03/2017) Cuando Hugo Chávez estaba al frente de la Presidencia, dentro de su gobierno se conformaron grupos con mandos políticos y económicos, pero en la conducción él llevaba las riendas. Con Nicolás Maduro en la jefatura el reparto del poder ha sido más evidente por la necesidad de sobrevivir, y actualmente, hay siete grupos que dominan y que incluso han formado “alianzas” para controlar las áreas clave.

El poderío se divide entre:

  • Maduro y la primera “combatiente” Cilia Flores;
  • El diputado y vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello;
  • El vicepresidente Tareck El Aissami;
  • La vicepresidenta de Soberanía y ministra de Despacho de la Presidencia, Carmen Meléndez;
  • El vicepresidente para la Revolución de las Misiones y ministro de Educación, Elías Jaua;
  • El ministro de Minería Jorge Arreaza y
  • El vicepresidente de Socialismo Territorial y ministro de las Comunas, Aristóbulo Istúriz.

La distribución del poder se mostró en enero de este año cuando se reacomodaron las vicepresidencias sectoriales, se incorporaron nuevas caras en los ministerios y otros despachos quedaron con los mismos funcionarios.

Tras esos ajustes, cuatro bandos llevan la batuta en el área económica, mientras que en el área política las parcelas son más equitativas.

Cómo avanzaron estos grupos

En la administración de Chávez existían varios de estos grupos cuyas acciones estaban sujetas a las decisiones del exmandatario, quien tenía una alta popularidad. Con Maduro ha sido diferente, frente a un menor nivel de aceptación —18 % según Datanálisis— estas facciones se imponen con más fuerza.

Héctor Navarro, exministro de Educación y exmiembro del PSUV, admite que si bien surgieron diferentes factores dentro del Gobierno, había una línea que fijaba Chávez: “Lo que mantenía unidos a los distintos factores que, sin pensamiento socialista se fueron sumando al proceso, sin dudas era Chávez. Él estaba consciente de eso y, por lo mismo, muchas veces nos insistió, en público y en privado, en la necesidad de desarrollar las instancias colectivas de dirección y, por el otro, de la formación”.

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Sin embargo, desde 2013 cuando Maduro llega al poder, los grupos se establecen con firmeza.

El también exdiputado comenta que: “Los distintos grupos existían con mayor o menor grado de influencia y es hasta natural que se expresaran en forma de tendencias ideológicas. El problema es cuando tales grupos, no ahora simples tendencias, aparecen como expresión de intereses grupales o corporativos y se desvirtúa el sentido de la acción política (…) El partido, en este caso en el poder, ha dejado de representar los intereses de un sector de la sociedad para ser un partido policlasista (…) La hegemonía es impuesta por la clase social que detenta el poder económico”.

Esta repartición del poder que realiza el primer mandatario es para los analistas una manera de garantizarse la estabilidad. El economista y director de Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros, asevera que “Maduro da cuotas de poder a grupos que son claves para sostenerse (…) Repartes cuotas, tienes estabilidad en el poder y ninguna facción logra imponerse”.

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