Emilio_lovera

(07/05/2017) Cuando en Venezuela se vive uno de los momentos más difíciles de su historia contemporánea, el ser humorista es una de las profesiones que más cuesta arriba tiene acometer su trabajo ya que el dolor y la desesperanza, se colocan encima de una gran cantidad de venezolanos que por momentos no quiere saber nada de chistes.

Emilio Lovera, uno de los más destacados cómicos de la televisión en Venezuela se ha tenido que reinventar varias veces para seguir adelante, y en este episodio de la historia de su país intenta con su trabajo alzar un poco el ánimo de quienes día a día enfrentan los atropellos de un Gobierno que ha mostrado su peor cara.

En entrevista exclusiva con Diario Las Américas, Lovera muestra cómo se puede hacer algo de humor en tiempos de tragedia.

-¿Cómo ves lo que está ocurriendo en Venezuela en este momento?-.

-Hay una especie de venezolano que no quiere saber nada de humor ahora, que no quiere saber nada de humoristas, que no quiere saber nada de chistes, no quiere de ninguna forma oír algo que no sea todo lo que está pasando en Venezuela, todo lo serio que puede ser lo que está pasando en Venezuela. Nos piden que no trabajemos, que no actuemos, que no hagamos nada. Pienso que el humorista es uno de los luchadores que merece mayor respeto en Venezuela. Y no lo estoy diciendo por mí, sino que lo estoy diciendo, por ejemplo, por Laureano Márquez, quien se ha enfrentado al régimen venezolano durante tanto tiempo. Lo digo por (Pedro León) Zapata, quien lo hizo muchísimo y el Gobierno se ensañó en su contra. Lo digo por todos aquellos que alzaron su voz en redes sociales; en programas –cuando habían programas- como los cerrados por este régimen y el anterior; lo digo por humoristas venezolanos que tuvieron programas de radio y a través del humor hicieron denuncias-.

-Esto es importante. Nosotros seguimos trabajando y tratamos de levantar el ánimo, porque una de las cosas que hace el humor es predisponer el ánimo para acometer los casos más difíciles, las luchas más difíciles. Por esto siempre somos perseguidos, por eso esos brazos de alguna forma improvisados que tiene el régimen venezolano para esgrimirlos contra nosotros. Como por ejemplo el recaudador de impuestos, a nosotros nos atacan desde ese punto también; a nosotros nos cierran los sitios de trabajo. Hemos sido tocados también por eso, no se piense la gente que esta escalada última que empezó hace un mes es la única que ha habido en los últimos 18 años. Ha habido más represión de lo que la gente piensa-.

-¿Cómo observas la actitud del Gobierno en los últimos días?-.

-Siempre he partido de la opinión de que Venezuela durante mucho tiempo se pensó que fue gobernada por delincuentes. Antes se llamaban delincuentes de cuello blanco, pero esto es hampa común. Con el hampa no hay forma de negociar. Tu llegas a un acuerdo con el hampa y en lo que das la espalda te van a dar un tiro. El hampón es traidor, el hampón no es confiable de ninguna manera. Entonces que el pueblo venezolano espere un ápice de diplomacia, un ápice de conocimiento, de dignidad de este gobierno, creo que es tiempo perdido-.

-¿Qué le dices a las madres de estos jóvenes que se enfrenta a la Guardia Nacional con reprimen las manifestaciones pacíficas?-.

-Las madres sufren mucho y son ellas las que tienen que perder porque sus hijos están ahí, dando la cara por todos los venezolanos. Pero estos hijos piensan que si ellos no dan la cara, más nadie la va a dar. Estos hijos piensan que tienen todo por ganar y ya nada que perder. Porque se han perdido muchas cosas en Venezuela, como el futuro de muchos profesionales, de muchos recién casados, de muchas familias que empiezan, el futuro de muchos niños que no van a tener el libre albedrío sino que van a tener un adoctrinamiento para nunca llegar a ser lo que soñaron en algún momento-.

-Cuando no se tiene nada que perder entonces la gente lucha, la gente dice voy a tratar de recuperar lo que tenía y lo voy a ganar a todo costo. Va a ser triste, ya es triste para más de 33 familias enlutadas en los últimos días-.

-¿Cómo han tenido que reinventarse para hacer humor, si se quiere, en un gobierno autoritario, en una dictadura?-.

-Digamos que desnudándose uno mismo y desnudando al dictador. Cuando uno expone las carencias del dictador con un chiste, la gente no solamente lo agradece sino que la gente entiende, se le deja una reflexión a esa persona para que sepa lo que está pasando. Y sobre todo una cosa que agradece el público venezolano es que pensamos lo que ellos piensan. Probablemente tu puedes reunirte en tu casa, en tu cuadra, con ciertas personas, pero nosotros vamos a un teatro y reunimos mil personas y descubrimos que nuestro pensamiento es exactamente el mismo, que es un deseo de cambio, de libertad, de que las cosas vuelvan a ser parcialmente como antes porque tampoco es que todo en la vida fue maravilloso, pero hay que apuntar alto, hay que apuntar a la perfección para lograr algo cercano.

-En esa reunión, en ese espectáculo que nosotros organizamos la gente hace una especie de catarsis, es decir, baja un poco la tensión, y se predispone para acometer al día siguiente otra vez con un poquito más de fuerza, un poquito más de alegría gracias a ese descanso-.

-¿Cuál sería el personaje de Radio Rochela que estaría adaptado a esta época?-

-Todos los personajes son un reflejo de lo que hay en cada época. El equivalente hoy en día a un guaperó tendría que ser un youtuber, un influencer, esta gente que está todo el tiempo con las redes sociales. “Perolito” sería un personaje realmente triste en esta ápoca, porque “Perolito” representaba al indigente, a los más bajo del estrato, a la persona que no tenía casa, que lo único que tenía era el harapo que tenía puesto. Ahora, que al venezolano lo hemos visto comiendo de la basura, entonces “Perolito” sería muy real. Sería imprudente hacer “Perolito”, porque uno camina en un filo, según la gente, entre el éxito y el ridículo total o la burla total, y caminar por ese filo es muy difícil. El ama de casa “Chepina” ahorita tendría a sus hijos adolescentes en la calle resistiendo los embates de los mercenarios que matan estudiantes. “El Chunior” tendría que decir cosas correctas. Está de moda la gente muy bruta, la mal hablada, la gente que hace cadenas y dice cosas terribles de contenido , de redacción, de semántica. No se cuál, honestamente. Tal vez “El Chunior” sería el más adaptable-.

-El venezolano que está afuera vive el país de una manera distinta, a veces desde la nostalgia. Vemos como tus segmentos son replicados en las redes sociales con mucho éxito. ¿Cómo observa ese fenómeno?-.

-Definitivamente es un fenómeno espontáneo porque yo nunca he tenido el poder ni la habilidad de manejar las redes sociales, de hecho tengo que tener a mi hijo haciendo esas cosas. Pero sí hemos visto que recientemente los videos vuelan. Hemos visto a gente haciendo dinero con mi video, o sea, lo que yo grabé, lo que yo inventé, lo que yo creé, lo que está con mi imagen, lo que está con mi nombre escrito, le está haciendo publicidad otra persona y otra persona está cobrando por eso. Pienso que es la nostalgia. El venezolano que se va, por las razones que se haya ido, hay venezolano que tienen muchísimas razones para irse sobre todo cuando corre peligro su vida, venezolanos que han sido secuestrados, tocados por hampa, que han sido arruinados, que han sido expropiados, obligatoriamente tienen que buscar para sobrevivir un nuevo horizontes, un nuevo territorio.

Estoy completamente seguro que Estados Unidos, Panamá, España, Colombia, Chile, han abierto sus puertas para que muchos venezolanos vayan no solamente para protegerse sino para dar su habilidad. Ellos cuando están fuera empiezan a recordar a Venezuela y a compararla con el sitio. Porque al llegar vas a ver un programa de humor, vas a ir a un restaurante y vas a pedir un plato típico, vas a ver una película de allá, vas a estar con el sistema de allá. Y dices; “oye, esto no me gusta tanto y ahora descubro que me gustaba aquello”. Yo allá en Venezuela, buscaba comprar el queso importado, el amarillo y el más madurado. Pero ahora estoy buscando el queso blanco como loco y no consigo y en Venezuela hay 600 variedades de queso blanco. Esto no lo sabía casi nadie porque cuando te hace falta es cuando empiezas a enterarte.

-¿Crees que hay esperanza?-.

-Si hay, definitivamente. Los dichos todos hablan de la esperanza y que la gente que no pierde la esperanza es la gente que llega al cometido, es la gente que disfruta del éxito obtenido a través de la constancia. La constancia es lo primero y la esperanza es la que hace que tu seas constante y una vez que la constancia da sus frutos, logras el objetivo. Entonces tienes que darle el crédito a la esperanza o a lo que te esperanzó, lo que hizo que tu siguieras luchando y no te detuvieras-.

-Recordando la analogía que hacía Laureano Marquez sobre un colibrí que intentaba apagar un incendio con la gota que podía llevar en su pico, y cuando otro animal le preguntó qué hacía, éste le respondió “haciendo lo que tengo que hacer”. ¿Los venezolanos que están fuera y los que están dentro están haciendo lo que tienen que hacer?-.

-Los venezolanos que están en Venezuela están haciendo lo que tienen que hacer y los que están afuera están descubriendo que pueden hacer muchas cosas porque el venezolano que está afuera cree que con salir al frente de una arepera eso significa un apoyo. No. Hay venezolanos que están haciendo cosas muy efectivas afuera. Hay venezolanos que están denunciando las fortunas ilícitas hechas con el dinero que los venezolanos necesitan para comprar medicina. Eso es importante o sea, hacer que el gobierno de donde tú hayas emigrado sepa que tiene un delincuente que no ha hecho una fortuna lícita y que esos fondos con los se mantiene y con los que ha comprado son robados, es dinero perteneciente a los venezolanos y que lo necesitan. Esos venezolanos que están afuera son para mí muy valientes y muy necesarios. Que esto siga haciéndose, es obligatorio, es menester. Y para que sepan los venezolanos que están afuera, que hay muchas formas de colaborar para que Venezuela salga de este problema, lo que están afuera y los que están adentro, y no sencillamente poniéndose una franela-.

-¿Ha crecido la asistencia de venezolanos en tus presentaciones?-.

Definitivamente.

-¿Puedes medir la migración?-.

-Si. Y te puedo decir que soy una estadística viviente de los venezolanos afuera, porque se te acercan. Yo te puedo decir que es lo que piensa, qué es lo dice la mayoría porque se te acercan a comentarte cosas que tú no les has preguntado. Y no es que esté mal, es que sienten una necesidad de decirte por qué se fueron, qué es lo que les hace falta, como es la ciudad a la que se fueron, que es lo que les gusta y lo que les gusta.

Fuimos a Kansas City y hubo allí una gran cantidad de venezolanos en el teatro y lo que me decía la mayoría era “gracias porque nadie viene para acá; tú eres el único que vino; Oscar D’ León vino hace diez años y ahora vienes tú”-.

-¿El humor del venezolano en el exterior cambia?-.

-El venezolano trata de conservar su humor y trata de hacer reír a la persona del país al que fue lo más natural y traducido posible. Pero sí conserva la esencia del humor. Es como la gastronomía. Uno no viene aquí a aprender como se hace el budín de carne nacional, uno viene a preparar una arepa para que el norteamericano la pruebe y sentir la satisfacción que lo que tú hiciste y lo que tu comes les gusta a las demás personas-.

-Danos detalles de esa gira internacional que arranca en septiembre.

-En septiembre empezaremos con una gira con Laureano Márquez, “Lauriamor y Emidilio”, es un show que comenzó hace 15 años para el día de los enamorados. Pero siendo una obra hecha para venezolanos y muy venezolana nunca la hicimos muy local, siempre la hicimos para que la entendiera toda persona de habla hispana. Posiblemente sea el espectáculo que menos actualidad venezolana tiene, porque habla de las etapas del amor, de todo lo que es el amor de pareja. Y la hemos girado en poquitos sitios , pero nos han dicho que la entienden perfectamente y decidimos hablar con alguien para que nos armara una gira para Europa y EEUU para ver cómo lo recibe la gente. Espero que los latinoamericanos la reciban bien-.

-¿Cómo ves a Venezuela en dos meses?-.

-Soy optimista y quiero creer y pensar en que Venezuela en dos meses va a estar con unas elecciones organizadas, con los presos políticos libres, con la gente en su casa con la esperanza de trabajar, reconstruir, levantar y de mejorar. Tengo que pensar así, y todos tenemos que pensar así, porque en principio lo negativo no atrae nada bueno y en segundo lugar uno tiene que tener un plan para recrear como va a ser tu futuro, e imaginar tu futuro para que se haga realidad. Uno no puede improvisar en una situación como la que vive Venezuela. Ojalá que todo esto pase. Yo voy a tratar de luchar todo lo que pueda, de la manera como lo he venido haciendo en estos 18 años. Yo garantizo que los humoristas que lo hemos hecho hasta ahora igual van a seguir haciéndolo por el tiempo que falte. Una vez Laureano Márquez dijo en un espectáculo: “yo estoy esperando que se hagan unas nuevas elecciones, que caiga este régimen para que los humoristas venezolanos nos convirtamos en la oposición del nuevo presidente”-.

-Si te consiguieras a Nicolás Maduro este momento, qué le dirías?-.

-Que es demasiado cruel, denigrante y sarcástico bailar encima de la sangre de los muertos que estamos teniendo en este momento, que esa no es la manera. Pero es difícil dirigirse a una persona que no tenga, tal vez, la capacidad de entender lo que le estoy diciendo-.

-Un mensaje final que quieras dar a los venezolanos-.

-En principio que la lucha continúa, que hay que confiar en nosotros. Que no conciban la felicidad sin risa, la risa debe permanecer siempre en el corazón del venezolano. Siempre, siempre debe aparecer el buen humor. Y mientras sigamos con el ánimo levantado tenemos una mejor oportunidad para salir de la situación que vive Venezuela hoy en día-.

Cabe recordar el momento cuando el presidente bailó, mientras la represión en Altamira cobraba la vida del joven Armando Cañizales y hería a muchos otros de gravedad.

Diario Las Américas

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