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(11/05/2017) A las 11:00 am de este miércoles 10 de mayo, 10 policías se lanzaron sobre Sergio Contreras (asistente del primer vicepresidente de la Asamblea Nacional, Freddy Guevara) porque cargaba un megáfono, que usaba para animar a los manifestantes en Candelaria, a la altura del Sambil, y que pretendían llegar al Poder Judicial en rechazo al golpe de Estado.

Los diputados Gaby Arellano, Jorge Millán, Luis Florido y Winston Flores trataron de evitar que se llevaran a Contreras y, a cambio, recibieron golpes, gas pimienta y lacrimógenas que afectó también a los niños especiales de la escuela Dora Burgueño. Contreras fue entregado al Sebin, así como un joven que caminaba por la avenida Vollmer.

Más tarde, a la 1:20 pm, un grupo de colectivos armados con chalecos antibalas, cámaras y armas 9 mm, llega al lugar, empalme con la Vollmer; roban al equipo deCaraota Digital y disparan a ciudadanos que protestaban. El comandante de la PNB, G/D Carlos Pérez  Ampueda, fue testigo e incluso, él y el resto de los policías pudo haber sido herido porque, al pedirles que cesaran, recibieron una descarga de las armas. En el pavimento quedaron 7 casquillos que luego mostró Arellano, pero se oyeron 30 detonaciones que obligó a cientos de personas a correr y a buscar resguardo.

Los dos episodios evidencian lo que ocurre en Venezuela: reprimen, detienen y juzgan en tribunales militares a civiles que protestan, mientras grupos aliados del gobierno andan armados y actúan en el municipio Libertador, a pesar de que el Ministerio de Relaciones Interiores suspendió el porte de armas y que la PNB y GNB revisaban si la gente llevaba “armas bioquímicas”, o las bombas “puputov” (hechas de excremento), con las cuales las comunidades enfrentan la represión policial y militar.

“Donde los veamos agarraremos a esos sinvergüenzas, a esos vagabundos. Llamé a una unidad táctica para capturarlos y garantizar la seguridad de los manifestantes”, prometió Pérez  Ampueda, en tono molesto, aunque dijo que no respondieron, de forma contundente, porque solo llevaban equipos antimotines, escudos pero no armas.

 “Lo triste es que la PNB debe garantizar la protección de los ciudadanos y se paraliza ante los colectivos”, lamentó Freddy Guevara. Arellano indicó: “Ni las balas ni la cárcel me asustan sino que (Nicolás) Maduro instaura su dictadura, amparados en grupos armados bajo su mando y el de (Diosdado) Cabello”.

Lo paradójico es que Caracas amaneció militarizada y que el gobierno colocó unos afiches: “Fuera el terrorismo. Esta es una zona de paz”. La GNB protegía las sedes de la Armada, en San Bernandino, y del TSJ, en la avenida Baralt, con murallas y cientos de funcionarios de seguridad, debido a la protesta Tu Escudo, la Constitución.  La PNB impedía el tránsito a la avenida Urdaneta, donde el gobierno instaló dos tarimas y efectuó un acto en apoyo a Maduro.  “Los policías que reprimen a ciudadanos incurren en delitos de lesa humanidad y pueden ser juzgados en instancias internacionales. Hay complicidad PNB-grupos armados que amenazan la vida de las personas y de paso las roban”, advirtió Jorge Millán.

A pesar de los disparos y de que desde los edificios Misión Vivienda pusieron música pro-Chávez, la gente regresó y permaneció frente al Sambil durante dos horas en el espacio que el oficialismo creía suyo. Luis Florido dijo: “Violan los derechos humanos porque estamos en Libertador”.

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