JulioBorges_Empujon

(02/07/2017) Hemos presenciado un espectáculo vergonzoso. Un coronel, de cuyo nombre no quiero acordarme, le ha dado un empujón al presidente de la AN, diputado Julio Borges, después de una discusión dentro del Capitolio Federal, para hacerlo desocupar la oficina prestada a la GNB. Y el diputado Borges se ha dejado empujar sin reaccionar. Una conducta censurable de quien ejerce la representación del más elevado poder público nacional, depositario de la soberanía popular.

Ese empujón tiene su nombre. Se llama Maduro. Lo prueba la grabación, indicativa de que el escenario fue montado para el vilipendio. Lo prueba además que, a pesar de estar usurpando la función presidencial de Comandante en Jefe de la FAN, Maduro no ha recriminado al ofensor, su acto y la grabación, ni le ha impuesto la sanción disciplinaria correspondiente. Confirma entonces que aprueba la ofensa. Y hasta la aplaude. Ha sido, pues, Maduro el que ha mandado a empujar irrespetuosamente al presidente de la AN.

Aprendí de niño en mi tierra coriana que a la primera falta de respeto, y el empujón es la más visible, hay que responder con una trompada, porque si lo dejas pasar la próxima vez te tocan el trasero. Si eso debe hacer un ciudadano cualquiera, con mayor razón el que está investido de la representación de un poder público nacional debe reaccionar apropiada pero severamente en resguardo de la dignidad institucional. Porque en este caso la ofensa va más allá de la persona. Se considera infligida al cuerpo que representa. El empujón a Borges es un empujón contra todos los diputados que integran la AN. Todos, absolutamente todos, deben considerarse agraviados.

Si estuviésemos en democracia el desagravio lo haría el Presidente de la República, por órgano del Ministro de Defensa, que presentaría las disculpas a la AN y sancionaría con severidad al ofensor. Pero estamos bajo la narcotiranía de la delincuencia organizada que hace lo que le viene en gana con impunidad, aprovechando esta situación anómala:

  1. El cargo de Presidente de la República está vacante desde el 9-E;
  2. En consecuencia, la FAN no tiene un Comandante en Jefe que la discipline y al cual obedezca;
  3. Maduro usurpa el cargo desde aquella fecha, por lo cual carece de autoridad, tanto civil como militar, por cuyo motivo le ha sido desconocida;
  4. Igualmente ha sido desconocida la autoridad del Vicepresidente Ejecutivo y de todo el gobierno, incluyendo el Ministro de Defensa. En resumen, los militares no tienen jefe legítimo, porque la AN no ha proveído el cargo vacante, permitiendo que el usurpador lo detente ilegítimamente.
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En estas circunstancias la trompada contra el agresor tomaría la forma de contragolpe constitucional. Nada más gráfico de que estamos bajo un gobierno de facto, que ha roto el orden constitucional, que el empujón al Presidente de la AN.

Este empujón lo dice todo: no hay Constitución, no hay separación de poderes, ni respeto a la institucionalidad. Rige la ley de la selva impuesta por un acto de fuerza. Exactamente el supuesto de hecho previsto en el Art. 333 de la Constitución, del cual surge la consecuencia jurídica: el deber imperativo para todos los ciudadanos, civiles y militares, de restablecer la vigencia efectiva de la Constitución. El video del empujón es la prueba gráfica.

Y el empujón ha dejado sin excusas a Borges y la AN para no actuar. Si no responden a la agresión, quedan como unos cobardes indignos de la representación popular. Para salvar su honor y dignidad, de diputados y de hombres, no tienen otra alternativa que responderle a Maduro con una trompada. Y esta trompada es el contragolpe constitucional que les ordena el 333/350 de la Constitución: designar al Encargado de la Presidencia de la República y Comandante en Jefe de la FAN, previa remoción del Vicepresidente Ejecutivo en el mismo acto.

Si se quedan con el empujón sin responderlo con la trompada del contragolpe constitucional merecerán que todos los irrespetemos a empujones cuando los veamos, demostrándoles desprecio por su falta de hombría. En cambio, si le dan la trompada a Maduro recibirán el homenaje que se le rinde a los valientes, que honran así el valor de todos los valientes que vienen arriesgando su vida en las calles desde marzo.

Señores diputados: si se quedan con el empujón se quedarán sin honor. Si dan el contragolpe constitucional tendrán un lugar honorable en la historia.

Por Jesús Petit Da Costa

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