Votar_RC_Machillanda(24/08/2017) La erosión exponencial de la confianza por parte de la mayoría democrática  sobre  el liderazgo político —  consecuencia  de  la instalación de la írrita ANC que sólo logró el 12% según Smarmatic — tiene que convertirse ¡ya! en una oportunidad política para la participación política contendiente de todos los venezolanos que rechazan el socialismo a juro, que desprecian el autoritarismo militarista y están dispuestos a contener la barbarie de los últimos 18 años de una supuesta revolución.

La erosión exponencial de la confianza es también una oportunidad para que un grupo de operadores políticos regionales y nacionales con coraje cívico y temple criollo, retomen la dirección política y acción electoral como participación política contendiente  que ocurrirá en octubre. Esos operadores políticos regionales en conocimiento de la erosión de la confianza  crearán acciones políticas con motivo, dirección y sentido, que son igual a reflotar el voto como participación política, que es igual a resistencia civil, y que permitirá motorizar  las voluntades del triunfo de la elección de gobernadores democráticos en octubre.

Reflotar el voto mediante ese liderazgo criollo, autóctono y regional será la oportunidad para identificar nuevos rostros, nuevas energías, y sobre todo mujeres y hombres que prioricen la ética y el liderazgo. Ética y liderazgo  que como energía democrática construyan el torrente de votos como participación política contendiente con lo cual reafirmarán el 6D y el 16J cuando o donde demostramos que los venezolanos somos la mayoría democrática, y  desnudamos el vergonzoso e inmoral CNE del 30J.

Reflotar el voto democrático es un derecho, pero es además es una ‘‘oportunidad política’’  ocasión y circunstancia en donde los demócratas enlazarán la virtud democrática más el coraje ciudadano igual a triunfo electoral. Triunfo electoral en el que aflorarán nuevos hombres y mujeres con visiones diáfanas, sentido plano y virtuosismo, que visibilice  que la democracia no se funda sobre la desconfianza, sino sobre la virtud del juicio político, control del poder ciudadano y  la respuesta social.

La democracia de las elecciones de gobernadores será consecuencia del análisis científico, categórico, casi clínico de los seis ejes que hoy en este caos hacen incomprensible el ejercicio del poder.  Análisis para entender la política como ciencia, que impondrá a sus operadores regionales y nacionales analizar el sistema e interpretar lo que siente el cuerpo societal.  Sobre todo la vergüenza que sufren la mayoría de los venezolanos frente al despotismo chabacano, militarista y extranjerizante  que pudiera perpetuarse en la cuna de Andrés Eloy Blanco,  Arturo Uslar Pietri y Prieto Figueroa que mostraron el camino de la decencia frente a la barbarie del militarismo.

La democracia como oportunidad de estos nuevos rostros de operadores políticos regionales acompañados del fervor, reputación, denuncia y vigilancia del cuerpo societal, se constituyen en el gran hecho concreto determinado por la incapacidad de quienes representaron la mayoría calificada de la AN. La democracia como oportunidad es la gran respuesta de la sociedad a la desconfianza, que explica por sí misma que la confianza es mucho más compleja y requiere de una dimensión moral, de una dimensión substancial y de un gran coraje que privilegie el espacio y trascendencia del ciudadano.

¡Honorable sociedad civil democrática, señoras y señores operadores políticos regionales! no hay tiempo para caer ni aceptar la treta primitiva y burdégana del socialismo a juro — caídos en desgracia por ser ladrones, traficantes, inmorales e incapaces  —  ¡NO! el sistema político venezolano está frente a una nueva oportunidad de la RESISTENCIA CIVIL para parecerse al éxito mundial extraordinario del 16J, para que esta vez en la geografía venezolana en donde mujeres y hombres operadores renovados y amarrados a una sociedad civil extraordinaria, terminen con su voto de cantarle gloria a la democracia y paso a los ciudadanos y hombres de bien, repúblicos de la Venezuela del  siglo XXI.

Es auténtico,

Dr. José Machillanda

@JMachillandaP

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