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(14/10/2017) Si no por guapo, al menos por valiente. María Gabriela Chávez, hija del expresidente venezolano, ha contribuido a difundir desde su cuenta de Instagram un corto vídeo de Iñigo Errejón en el que el dirigente de Podemos ensalza la figura del líder bolivariano, cada vez más desacreditada internacionalmente. María Gabriela y su hermana mayor, Rosa Virginia, han demostrado sobradamente su amor al nuevo orden chavista, y a sus guardianes.

«Chávez vive, la lucha sigue» fue el grito de guerra de Errejón en un mitin celebrado a finales de 2014 en Barcelona. Parte de su intervención fue recogida hace dos semanas en vídeo de seis segundos colgado en Instagram por la cuenta chavista Venezuela_deverdad. Ahí se veía al correligionario de Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero afirmar que «Venezuela no está sola». «Que me apunten en esa lista», decía.

«En el sur de Europa necesitamos mucho de ese cálido viento latinoamericano que borre a tanto canalla», añadía, y ahí soltaba lo de «Chávez vive, la lucha sigue» que enamoró a María Gabriela. La hija del líder revolucionario compartió enseguida el vídeo, acompañado del texto: «Chávez Esperanza de los Pueblos a Nivel MUNDIAL! Como nos sentimos orgullosos… Chávez Vive!!!».

Sin una dedicación profesional completamente absorbente (María Gabriela, soltera, es solo suplente para el puesto temporal que Venezuela tiene en el Consejo de Seguridad de la ONU; Rosa Virginia, casada, gestiona una familia de dos niños) las dos hijas mayores de Chávez tienen tiempo para redes sociales y para merodear en la corte del chavismo.

A ambas se les atribuyen varias aventuras amorosas, algunas con escoltas de seguridad.

Eso último ocurrió en los días en que Chávez se debatía entre la vida y la muerte en Cuba, en diciembre de 2012. Quizás fuera la ansiedad de la situación o el abandono en que se encontraban en la isla, pues no se les permitía pasar mucho tiempo en la habitación de la clínica.

Así que María Gabriela se echó en brazos de uno de los guardianes venezolanos de su padre, según fuentes al tanto de esa confesión, mientras que Rosa Virginia escogió a un escolta cubano, prestado a Chávez por Fidel Castro, como publicaron medios de Venezuela.

Algunos supuestos intercambios en chats entre Rosa Virginia y un tal «Caimán verde» fueron revelados en su día. «Tú no fuiste sincero. Me ocultaste cosas. Lo sabes. Y no lo niegues más», le decía ella. «Es verdad. No lo niego», le contestaba él, en una conversación no muy sustancial, cuando la relación ya se había roto.

El morbo del caso era que Rosa Virginia estaba casada (con al actual canciller). El affaire ocurría mientras su marido, el vicepresidente Jorge Arreaza, estaba ocupado en idas y venidas de Cuba para la gestión de la era post Chávez.

Crimen y castigo

Antes de ese matrimonio, a finales de 2003, Rosa Virginia tuvo una relación que, sin imaginarlo, iba a estar en el origen de un grave episodio. Un joven empresario con el que se veía grabó las relaciones íntimas que mantenían; el vídeo acabó en manos de Chávez, quien culpó al banquero Eligio Cedeño, socio del empresario, de querer extorsionarle usando a su hija. Cedeño fue a la prisión sin juicio y luego la juez que le dejó marchar, María Lourdes Afiuni, estuvo en la cárcel hasta 2013, en un proceso denunciado internacionalmente por falta de garantías judiciales.

Rosa Virginia y María Gabriela son hijas del matrimonio de Chávez con Nancy Colmenares, del que también nació un hijo, Hugo. Divorciado de Colmenares, Chávez se casó luego con la periodista Marisabel Rodríguez, con quien tuvo otra hija, Rosinés. Separado en 2003, tuvo relaciones con otras mujeres y acabó admitiendo la paternidad de otras dos hijas.

Artículo publicado en El País de España en marzo 2015

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