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(14/10/2017) La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) denunció la presencia de “técnicos” nicaragüenses “expertos en técnicas de fraude” de cara a las elecciones regionales del domingo 15 de octubre.

Según los partidos de la coalición opositora el cambio de centros de votación es una técnica conocida como “ratón loco” utilizada por el gobierno de Nicaragua para desconcertar a los votantes.

El “ratón loco” se le llama en Nicaragua a la búsqueda desesperada que hacen los ciudadanos de su centro de votación el día de las votaciones, cuando no encuentran su nombre en el centro que creen le corresponde. Tal descripción surgió luego que el Consejo Supremo Electoral de Nicaragua redujo o modificó los centros de votación con el objetivo de dispersar la votación de los liberales, fracción política opositora.

Por medio de un comunicado de prensa la MUD aseguró que desde que Daniel Ortega, presidente de ese país, llegó al poder  en el 2006 “todas las elecciones han sido fraudulentas” incluso utilizaron grupos de choques similares a los llamados colectivos del gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela.

Según la Unidad Ortega y su esposa “son aliados incondicionales de Nicolás Maduro. Ambos se han convertido ahora en los principales asesores de Maduro en la organización de fraudes electorales”.

Ante esta situación la MUD exigió la expulsión inmediata de los asesores nicaraguenses. Pidió también a la Organización de Estados Americanos (OEA) y a los gobiernos regionales exigirle a Nicaragua no “entrometerse”  en las elecciones venezolanas.

En un articulo publicado en el diario La Nación, se refiere la forma en que esta practica perniciosa hizo grave daño a la oposición nicaraguense:

“Los liberales, que ejercen el poder en Nicaragua, han reconocido que durante las elecciones municipales del pasado día 5, los sandinistas los engañaron con el truco del “ratón loco”, por lo que miles de sus seguidores no pudieron votar.

El mismo fiscal nacional del gubernamental Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Luis Benavides, dijo que los sandinistas fueron más listos cuando propusieron reducir el número de juntas receptoras de votos para las elecciones del domingo. “Esto (la reducción de las mesas electorales de casi 10.000 en las elecciones de 1996 a 8.483 en los comicios del domingo) dejó fuera del padrón electoral a miles de liberales que no pudieron votar“, sostuvo Benavides.

Benavides recordó que el día de las votaciones se encontró con un liberal que, llorando, le dijo que había pasado por siete urnas sin poder ejercer el sufragio, y que al igual que su correligionario, miles tampoco pudieron votar. Según sus cálculos, los sandinistas votaron en un 99,9 por ciento, mientras que los liberales no llegaron ni al 70 por ciento“.

El Cooperante

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